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En los años 50 se creó la marca "Flan Chino Mandarín". El químico Alfredo Valdés, sustituyó la fécula por una levísima red de agar-agar y aroma de vainilla.
Es un postre de huevo que se encuentra, por su elaboración, entre el flan y el tocino de cielo. Una antigua y sencilla preparación de pastelería, con auge a finales del XIX y principios del XX.
La empresa para su comercialización la montó José Ferro, un emprendedor gallego de los años 50. De ahí pasó a a liderar el sector de tuberías de plástico.