lunes, 16 de febrero de 2026

El extraño caso de Madrí, la cerveza inglesa que se hace pasar por española... y arrasa

(Un artículo de Luis Alemany Madrí en El Mundo del 

Una 'lager' llamada Madrí y fabricada en Yorkshire se cuela en el 'top ten' de cervezas más vendidas. Y no es la única: las cervezas españolas triunfan fuera.

a vida es compleja y hay veces que todos queremos llevarnos a nosotros mismos hasta el límite y hacernos un poco de daño. Pero, en general, es mejor una ebriedad leve, sostenida y más o menos inofensiva que una tajada rápida, pesada y potencialmente problemática. Nadie nace sabiendo ese truco pero todo el mundo lo aprende con los años. También lo han entendido así los británicos que, desde hace al menos cinco años, se han ido creando una imagen atractiva de lo que es beber cerveza a la española. ¿Y eso qué es? En resumen: beber cerveza a la española consiste en instalarse en una terraza y tomárselo con calma; en pedir unas cuantas cañas de una lager más refrescante que compleja en su sabor, de graduación baja y tirada de tal manera que haya poca espuma; en comer algo en cada ronda y en llegar así a los vinos de la cena con la lengua un poco suelta pero no descontrolada y con el botón del pantalón bien abrochado porque la tripa no se ha hinchado horriblemente.

Los españoles, que siempre hemos pensado que nuestra relación con la cerveza es poca cosa comparada con la de checos, belgas y británicos, nos podemos reír un poco de esa imagen idealizada. Y también podemos recordar que no es lo mismo tomar un zurito en Bilbao que una Tropical en Lanzarote. Pero, en el fondo, entendemos que las cosas, contadas así, tienen cierto sentido.

La venta de las cervezas españolas en Inglaterra se incrementó en un 73% en 2022. En Escocia, el alza fue del 137%. Una de cada cinco pintas despachadas en Inglaterra y una de cada siete en Escocia se vende como española, según los datos que publicó Heineken en noviembre de 2023, cuando lanzó una campaña para promocionar el relanzamiento en el Reino Unido de Cruzcampo, la marca sevillana de la que es propietaria. Estrella Damm compró el año pasado una planta cervecera en Bedford y Mahou se hizo popular hace unos años por una campaña en la que intentaba explicar a los consumidores como debían pronunciar su nombre.

¿Por qué las cursivas del párrafo anterior en cervezas españolas? Porque su buen nombre está ya tan extendido que hay cañas que no son españolas, pero se esfuerzan por parecerlo. Madrí Excepcional es el ejemplo más sorprendente. En su etiqueta aparece un chulapo bien viril y un eslogan escrito en español: «El alma de Madrid». Y, en letras más pequeñas, se lee «Discover the soul of Madrid», como si el mundo se hubiese vuelto loco y las marcas de todo el mundo pusiesen palabras un poco al azar en español y no en inglés para darse así un aire sofisticado.

«Los aficionados a la cerveza se vuelven locos por Madrí, pero ¿cómo de española es?», tituló el diario The Times un reportaje sobre esta bebida. «La misteriosa historia de la lager Madrí y por qué está de repente en todos los pubs», fue el reportaje de la revista de ocio Timeout. Entre 2020 y 2022 Madrí se convirtió en una de las 10 cervezas más vendidas del Reino Unido (también San Miguel aparece en la lista, aunque San Miguel no está tan claramente vinculada a España), donde tiene la consideración de una marca premium entre las de producción industrial y cuenta con buenas críticas.

Y lo hizo con el secreto de que su imagen tan española es un tema estético, más que un origen. En Madrí, Molson Coors, una empresa canadiense-estadounidense propietaria de Carling, entre otras marcas, pone el capital y las plantas de producción y embotellado, que están en varios puntos del Reino Unido, en Yorkshire sobre todo. Es cierto que Molson Coors compró en 2017 una marca española, la toledana La Sagra, y que la compañía dice que existe una transmisión del conocimiento desde la península hasta la isla a partir de Madrí Pilsner, una marca que la empresa toledana lanzó al mercado en 2016, pero en todos los reportajes sobre la marca que ha publicado la prensa británica se cuenta la anécdota de algún español que, de visita a un pub en Inglaterra, cuenta que nunca había oído hablar de Madrí Excepcional.

Has ahora: en La Sagra explican que grandes superficies como El Corte Inglés, Carrefour y Alcampo ya venden Madrí (fabricada en España) y que en España hay ya 292 grifos que ofrecen sus cañas. Carlos García, el consejero delegado la compañía, califica de «exitazo» el caso de Madrí. «En el Reino Unido, que es un país tradicionalmente cervecero, el producto internacional lleva algunos años en crecimiento. Los consumidores buscan sustituir las referencias de siempre por marcas premium pero accesibles».

En los supermercados, el paquete de 12 botellas de 33 centímetros cúbicos de Madrí cuesta 18 libras (21 euros). El equivalente de Coronita es una libra y media más cara. Peroni y Heineken están por encima de las 20 libras. Madrí es barata pero no lo parece y, además, García defiende que su cerveza es valiosa en sí, no sólo en la caja registradora: «Hemos hecho una lager llena de sabor, con aroma, con un perfil equilibrado, fresca, limpia, refrescante y con un final amargo, que le da un punto de diferencia. Y eso en una categoría que no había visto innovaciones significativas en mucho tiempo».

«En el fondo, tiene sentido que exista ese interés por la cerveza española», explica Ignacio Peyró, autor de las memorias gastronómicas Comimos y bebimos (Libros del Asteroide) y del diccionario de anglofilias Pompa y circunstancia (Fórcola). «Los ingleses viajan por millones a España y descubren esa manera de beber las cañas como en Andalucía, en una terraza, sin prisas, con una sucesión de tapas... Es una actitud muy diferente a la del bebedor de pintas, que tiene que ir deprisa para que no se le caliente la bebida. Cuando vuelven a casa, todos esos turistas se acuerdan de España y es normal que algo les apele cuando alguien les ofrece una cerveza española. Además, los españoles tenemos un poco de complejo sobre nuestra cultura de la cerveza, pero no creo que sea más pobre que la de Italia o la de Francia, y las cervezas italianas se llevan vendiendo en Reino Unido desde hace mucho».

La cerveza italiana -Peroni sobre todo- entró en el mercado británico como lo hizo en el español, como una pequeña sofisticación disponible en las pizzerías buenas. No es cuestión de discutir si la gastronomía española es más o menos rica que la italiana pero es evidente que nadie puede competir con la pizza como plato barato, fácil de hacer y atractivo, como conquistador de mercados. Huérfana de pizzas, a España siempre le ha costado más que a Italia transmitir por el mundo sus sabores, incluida la cerveza.

Luis Balcells, consultor y autor del libro Cerveza, la bebida de la felicidad (Planeta), acepta la comparación con Italia pero explica que ese «llegar tarde» va, en parte, en nuestro favor. «Las marcas españolas están entrado en los pubs, han encontrado su sitio en una cultura muy compleja y propia», dice, en vez de limitarse a ser un extra en los restaurantes de importación, como ocurre con las cervezas chinas, japonesas, italianas y, en menor medida, mexicanas. «El salto definitivo llegará cuando alguien dé con el snack que sea atractivo como tapita y que sea rentable como acompañamiento de la cerveza», pronostica.

Los pubs del Reino Unido, explica Balcells, están en un momento de cambio como modelo de negocio. Los grandes grupos cerveceros han empezado a comprar locales que hasta ahora eran negocios familiares y, poco a poco, empiezan a optimizar su servicio, para lo bueno y para lo malo. En ese contexto, vender cañas a la española es mejor negocio que vender pintas, aunque requiera de más trabajo de los camareros, porque los clientes están más dispuestos a pedir algo que comer. «Lo más rentable es el doble y eso ya lo estamos viendo en España», dice.

Además, el público que consume estrellas, madrís y cruzcampos también es más amable para los hosteleros y menos conflictivo que el que trasiega en una hora tres pintas de stout de 7º de alcohol (nuestras lager están por debajo de los 5º).

En el caso de Madrí, la suerte se puso a su favor por caminos inesperados. Su lanzamiento en el Reino Unido coincidió con la pandemia de 2020, cuando los británicos, confinados, anhelaron más que nunca viajar a España y pasar una semana al sol. Pero se quedaron en casa y se consolaron con una cerveza nueva, atractiva y que evocaba el sur idealizado. Hasta el Brexit ayudó al lanzamiento, ya que la imagen que transmite Madrí, a pesar del chulapo de las etiquetas y del nombre tan castizo, no es del todo madrileña, ni siquiera española. «Es una especie de sofisticación europea, muy urbana y un poco hipster, que despierta nostalgia en parte del público del Reino Unido», cuenta Peyró.

En el año del lanzamiento de Madrí, sus compradores no sólo añoraban España como placer; añoraban la Europa perdida como identidad política y cultural. Y eso se puede comprobar: las botellas y las latas de Madrí no se venden en España pero su último anuncio sí que está al alcance de cualquiera en internet. En resumen: en un vagón de tren de alta velocidad (tradicional símbolo de la Europa unida) lleno de treintañeros guapos y relajados, irrumpe un chulapo impasible que reparte botellines de Madrí de 20 centímetros cúbicos, la medida mínima en la que se consume la cerveza. Uno de los pasajeros, un hombre, decide seguir al chulapo, sólo que, al cambiar de vagón, entra en una terraza donde más treintañeros guapos y relajados beben cerveza. Al fondo hay otra puerta y, detrás, otra terraza llena de bebedores y otra detrás y, así, hasta que el viajero se encuentra con su vagón y descubre a sus amigos con sus botellines en la mano.

O sea que Madrí atribuye a Madrid la imagen que tradicionalmente se ha asociado a... Barcelona. «No es algo que viésemos venir, la verdad», explica un antiguo director de la oficina de promoción turística de la capital. «Si me hubiesen enseñado este anuncio hace unos años me hubiera quedado asombrado. Vender Madrid siempre fue difícil, no era una ciudad que la gente asociase a nada concreto. Ahora se percibe como una especie de Miami europea. Teníamos 10 hoteles de lujo y ahora hay 45. En realidad, ya teníamos el potencial pero no lo veíamos, igual que ahora tenemos una imagen potentísima relacionada con España y a veces parecemos empeñados en sabotearla nosotros mismos».

La historia de las cervezas españolas en el Reino Unido parece hecha para confirmar esa hipótesis: tienen que venir los británicos para convencernos de que beber cervezas en España es un placer encantador.

 

 

 

 

jueves, 15 de enero de 2026

Una pequeña curva

(Leído en facebook) 

Alexander Cumming aunque no lo sepas, salvó más vidas que muchos médicos. En 1775, Londres apestaba literalmente a muerte. Los baños eran tubos rectos... y los gases de la cloaca entraban directo a las casas. La gente se enfermaba. Algunos morían solo por respirar. Cummings, que era relojero, no inventó una máquina. Inventó una curva. 

Dobló la tubería en forma de S para que siempre quedara agua atrapada. Ese pequeño charco bloqueo olores, bacterias y gases tóxicos. Gracias a esa curva, hoy puedes tener un baño dentro de tu casa... y vivir en edificios. La ingeniería más simple... también fue la más vital.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

Flan chino mandarín

(Leído en Facebook)

En los años 50 se creó la marca "Flan Chino Mandarín". El químico Alfredo Valdés, sustituyó la fécula por una levísima red de agar-agar y aroma de vainilla.
Es un postre de huevo que se encuentra, por su elaboración, entre el flan y el tocino de cielo. Una antigua y sencilla preparación de pastelería, con auge a finales del XIX y principios del XX.
La empresa para su comercialización la montó José Ferro, un emprendedor gallego de los años 50. De ahí pasó a a liderar el sector de tuberías de plástico.

miércoles, 26 de noviembre de 2025

Ale-Hop: de tener dos empleados a facturar 160 millones y pelear por el monopolio de lo 'cuqui' con Mr.Wonderful

(Un artículo de Inmaculada Cobo en El Mundo del 25 de septiembre de 2022)

Los Grimalt son los dueños de las tiendas Ale-Hop, unos locales que venden todo tipo de artículos de regalo a precios ajustados. Mr. Wonderful les denunció por copiarles y perdieron la batalla.

Las tiendas de Ale-Hop son reconocibles por la vaca a tamaño real que preside sus puertas. Debido a esta característica, muchos clientes piensan que detrás de estos locales en los que se venden todo tipo de productos de corte cuqui está una empresa suiza. Pero no. El proyecto es de los Grimalt, una familia alicantina que en 2021 facturó 96 millones de euros (140 antes de la pandemia, en 2019) y cuya historia empieza hace más de 30 años. "Mi abuelo era agricultor y tenía sus terrenos para vivir y sobrevivir. Mi padre terminó a los 12 años la escuela obligatoria y fue a trabajar con él, pero estuvo poco tiempo. El tema de comercio siempre le había llamado la atención pero no tenía formación. Pidió trabajo en una de las pocas empresas que había en el pueblo, en el almacén. Sabía sumar y restar y de ahí pasó a contabilidad. Cuando cumplió 17 se juntó con amigo suyo que tenía una furgoneta y empezaron a comprar cosas típicas de mi pueblo. Una de ellas eran curiosamente los sombreros mexicanos. Yo digo que los orígenes nuestros son el top manta porque mi padre montaba el chiringuito donde había fiestas, en las plazas de toros, etc", cuenta Darío Grimalt (38), consejero e hijo del fundador de la compañía Clave Dénia, la empresa que posee la marca Ale-Hop.

Así, el origen de estas divertidas tiendas se sitúa en Gata de Gorgos, un pueblo de Alicante que no llega a los 6.000 habitantes y en el que Vicente Grimalt, el ideólogo y fundador del imperio Ale-Hop, comenzó su andadura. "En 1990 funda con solo dos trabajadores Clave Dénia S.A, empresa dedicada a la venta al por mayor. Al mismo tiempo abre Clave en Dénia, su primera tienda, con su esposa -conocida como "Pepa" Monfort- al frente y con un concepto de venta al por menor de artículos de decoración, lista de bodas, muebles y regalos. Clave tiene un gran éxito".

La idea de Vicente Grimalt era la de encontrar una fórmula en la que poder replicar varias tiendas más pequeñas con la misma filosofía. "En 2001, este formato se hizo realidad y abrió la primera de ellas en Valencia. El primer Ale-Hop".

El nombre de la marca es una expresión muy utilizada en ambientes circenses. "Cuando un equilibrista hace un salto dice 'alehop' y nosotros queríamos ese factor de asombro. La vaca, símbolo de Ale-Hop, fue idea de mi padre. En uno de sus viajes se encontró un stand en el que vendían animales a tamaño real, entre ellos la famosa vaca en blanco y negro. Como eran los mismos colores de Ale-Hop se le ocurrió poner una en cada tienda. Cuidamos mucho de la vaca y queremos que siga dándonos leche".

La primera tienda que abrieron en Valencia no triunfó pero aguantaron hasta la quinta. "Hicieron falta cinco tiendas para darnos cuenta del potencial que tenía Ale-Hop. Producto, precio, lugar, momento y equipo adecuados. Cuando pasan estas cinco cosas se consiguen las metas. En el 2005 España estaba en un momento muy bueno económicamente y con el turismo también a tope. El local aún lo mantenemos y es de los mejores de Benidorm".

El pelotazo conseguido con la quinta tienda dio pie a que se extendieran por todo el territorio nacional. En la actualidad, con la segunda generación de la familia al frente, también están presentes en Portugal, México y Croacia y tienen 265 tiendas. Al año consiguen sacar más de 6.000 diseños nuevos y la previsión de facturación para 2022 es de 160 millones de euros. Los Grimalt aparecen en el puesto 353 de la lista de los más ricos que cada año elabora EL MUNDO con un patrimonio estimado de 145 millones. "Somos cuatro hermanos y ahora tres los que estamos involucrados en la empresa. Nuestro plan es expandirnos por Europa pero seguimos ligados a la terreta, nos encanta vivir aquí", confiesa Darío.

Sombreros, cargadores para el móvil, libretas, tazas con frases motivadoras, artículos de broma... El catálogo es infinito. Pero el universo de lo bueno, bonito y barato también tiene algunos sinsabores. La pasada primavera se conocía la noticia de la derrota en los tribunales de Mr. Wonderful, otra empresa dedicada a la venta de objetos felices. Acusaron a Ale-Hop de competencia desleal por copiar sus diseños. De momento han perdido, aunque recurrirán en instancias superiores. "Nos sorprendió mucho. Decir que un concepto es propio... El concepto es mucho anterior a ellos. Es como si alguien quisiera patentar el flower power, todo lo que sea hippie es mío. Nosotros, además, tenemos diseños propios, buena relación con la competencia y llevamos muchos años en esto".

miércoles, 10 de septiembre de 2025

El dueño de La Casa de las Carcasas: de concejal de pueblo a millonario con fundas para móvil

(Un artículo de María P. Bonmatí en El Mundo del 18 de septiembre de 2021)

Ismael Villalobos iba para político, pero los bajos sueldos le quitaron del camino. Pensó en algo que diera dinero y dio con las carcasas. Ahora, vende parte del negocio por 100 millones.

Cuántas veces nos habrá rondado por la cabeza eso de: a ver si tengo una idea millonaria y doy el pelotazo. 'Mira Amancio Ortega, que empezó haciendo batas', pensamos. Sin embargo, ese negocio milagroso nunca se postra ante nosotros, pero, oye, el que la sigue la consigue. Eso es lo que le pasó a Ismael Villalobos (31), un joven cacereño que, de estudiante de ciencias políticas y concejal de su pueblo, pasó a regentar una empresa que ingresa más de 50 millones de euros al año. ¿Cómo? Con fundas para móviles.

Esa idea millonaria es La Casa de las Carcasas. Primero fue un comercio online. Luego abrió un stand en el centro comercial de Xanadú y, ahora, tiene más de 220 tiendas. Muy pronto, veremos también la firma en todo el mundo, ya que Villalobos ha vendido una parte mayoritaria a ProA, una entidad dedicada al capital de riesgo, con la intención de expandir la marca internacionalmente. La operación se ha cerrado por 100 millones de euros, tal y como adelantó El Economista.

Villalobos fundó La Casa de las Carcasas en 2013. Entonces estudiaba políticas en la Universidad Complutense de Madrid. Esta siempre le había interesado e, incluso, llegó a ser uno de los ediles más jóvenes de Cáceres, ya que en 2011 salió elegido concejal del PP en su pueblo, Jaraíz de la Vera. Sin embargo, la crisis y los bajos salarios que le esperaban le apartaron de ese camino. Cogió sus ahorros y dio con la idea millonaria.

A todo este éxito, probablemente, ayudó su favorable situación familiar. Fuentes cercanas a Villalobos explican a LOC que la familia de su padre es la dueña de supermercados Goria, una popular cadena de alimentación de Cáceres. "Es un chico supernormal, pero es cierto que su familia tiene dinero, vamos, que descalzo nunca ha ido", detallan las mismas fuentes.

Sus vecinos hablan de él con cariño y confirman el amor que siempre prodiga por su tierra: "Por mucho dinero que ha ganado, nunca se ha ido de aquí". Además, siempre que puede, tiene un buen gesto con ellos, como donar mascarillas durante el confinamiento.

Por detalles como este le tienen en alta estima. También porque gracias a él muchos tienen trabajo. Para sus negocios -también es el dueño de una administración de loterías y una empresa de alquileres- siempre prioriza la contratación de sus convecinos. Eso sí, en La Casa de las Carcasas solo emplea a mujeres. Según El Español, fue por unos problemas que tuvo con unos empleados varones.

Nadie en Jaraíz tiene una mala palabra para Villalobos, aunque es cierto que la noticia de la venta ha dejado boquiabierto a más de uno, sobre todo por la elevada cifra de dinero que hay en juego. "¿De verdad valen tanto un negocio de carcasas?", preguntan. Las cuentas de la empresa hablan por sí solas. Con un activo total de 33.700.000 euros, ha cerrado 2020 con un balance positivo de casi 10 millones.

Además, ProA es una veterana en el sector del capital de riesgo. Entre su cartera de operaciones, destacan firmas como Grupo Vips o Pastas Gallo. Si todo sale bien, en unos años habrán rentabilizado su inversión y venderán la parte comprada. Veremos si Villalobos es capaz de recuperarla. De momento, lo único que se conoce es que seguirá regentando la dirección del grupo como hasta ahora.

viernes, 9 de mayo de 2025

Steve Jobs, la apasionante vida de un triunfador tras un rotundo fracaso

(Un artículo de Marc Garrigasait en elconfidencial.com del 28 de febrero de 2011)

Apple es una empresa nacida en Silicon Valley, posiblemente la zona geográfica del mundo donde mayor riqueza se ha creado en sólo 30 años. Apple Computer, su nombre inicial, se creó también en una casa particular, en cuyo garaje dos jovencísimos chicos, Steve Jobs (20 años) y Steve Wozniak, montaban ordenadores. Crearon luego su empresa en 1976 y diseñaron el primer ordenador revolucionario, el Macintosh con tipografías bellas, que luego fueron copiadas por Windows, como explica Jobs.

En 10 años, Apple tenía 4.000 empleados. Steve Jobs define así esta época: "éramos felices por hacer lo que nos gustaba". Cuando tenía 30 años y poco después del lanzamiento del revolucionario Macintosh, fue expulsado de su empresa. Unos años atrás, Apple había contratado a John Sculley, el CEO de Pepsico, que en los 80 había conseguido que Pepsi ganase a Coca Cola en la famosa guerra de las colas. Es parecido al caso actual de Google, al fichar a un directivo con experiencia como Schmidt, para acompañar a los dos jovencísimos propietarios. Aunque la diferencia es que en Google la relación ha funcionado y el CEO, Schmidt, acaba de anunciar que deja el buscador, ya que los dos jóvenes ya no necesitan más tutelaje.

Pues bien, Sculley y Jobs empezaron a discrepar sobre la estrategia de la compañía y finalmente el Consejo de Administración de Apple decidió echar a Steve Jobs de Apple en 1985.

No os perdáis aquí el vídeo de 1984 con la presentación del revolucionario ordenador Macintosh con un jovencísimo Steve Jobs. Me acuerdo que en la Universidad me leí un libro apasionante sobre marketing, De Pepsi a Apple, escrito por un tal John Sculley, que tenía dos partes. En la primera, explicaba los principios básicos de marketing que aplicaron en Pepsico para derrotar a Coca Cola. En la segunda, cómo fracasó en su intento como CEO de Apple en revolucionar el sector de ordenadores.

Fue una noticia impactante en Estados Unidos, y en cierta forma Steve Jobs reconoce parte de su culpa, pero lo más importante es que asegura que este "acontecimiento devastador" al principio para él, en realidad "fue lo mejor que le podía haber ocurrido", como dijo en su famoso discurso del 2005. "Habí­a cambiado el peso del éxito por la ligereza de ser de nuevo un principiante, y entré en uno de los periodos mas creativos de mi vida".

Jobs creó una nueva empresa fabricante de ordenadores llamada Next, así como el estudio de animación mas exitoso, Pixar -creador de Toy Story-, y se casó con su mujer.

Nadie a quien le interese personal o profesionalmente debe perderse esta entrevista a John Sculley hablando sobre su relación con Steve Jobs pero especialmente para conocerlo mejor. En ella habla de la "metodología Steve Jobs" a quien define como una persona muy metódica y perfeccionista que cuida hasta el último detalle, especialmente en el diseño de los ordenadores:

"He was a person of huge vision. But he was also a person that believed in the precise detail of every step. He was methodical and careful about everything — a perfectionist to the end".

"What makes Steve's methodology different from everyone else is that he always believed the most important decisions you make are not the things you do but the things that you decide not to do. He's a minimalist".

Y preguntado sobre las diferencias entre Bill Gates y Steve Jobs, Sculley relata que el primero sólo quería dominar el mercado. En cambio Jobs pretendía producir los productos perfectos:

"The thing that separated Steve Jobs from other people like Bill Gates -Bill was brilliant too- but Bill was never interested in great taste. He was always interested in being able to dominate a market. He would put out whatever he had to put out there to own that space. Steve would never do that. Steve believed in perfection".

Sculley reconoce en la entrevista que fue un error que le contratasen a él como CEO de Apple y que fue una decisión del Consejo de Administración a propuesta de David Rockefeller. Sí señores, los Rockefeller aún son influyentes en Estados Unidos:

"Looking back, it was a big mistake that I was ever hired as CEO. I was not the first choice that Steve wanted to be the CEO. He was the first choice, but the board wasn't prepared to make him CEO when he was 25, 26 years old.

They exhausted all of the obvious high-tech candidates to be CEO. Ultimately, David Rockefeller, who was a shareholder in Apple, said let's try a different industry and let's go to the top head hunter in the United States who isn't in high tech: Gerry Roche.

They went and recruited me. I came in not knowing anything about computers. The idea was that Steve and I were going to work as partners. He would be the technical person and I would be the marketing person.

The reason why I said it was a mistake to have hired me as CEO was Steve always wanted to be CEO. It would have been much more honest if the board had said, Let's figure out a way for him to be CEO. You could focus on the stuff that you bring and he focuses on the stuff he brings".

10 años después de la llegada de Sculley, y ya sin Steve Jobs en la compañí­a, su Consejo de Administración le encomendó buscar un comprador para Apple y visitó a AT&T y a IBM, "nadie quería comprar Apple, en una época en la que Microsoft y Intel dominaban el mercado".

Sculley fue despedido y pasaron dos CEOs más por la compañía que acabaron de destruirla aún más, hasta que Apple compró Next Inc., la nueva compañí­a de Steve Jobs en diciembre de 1996. Entonces éste volvió a ser el CEO de Apple. De hecho el Sistema operativo Mac OS X estaba basado en el OPENSTEP de los ordenadores Next. Según Sculley "si Steve hubiese tardado seis meses más en llegar, Apple habría desaparecido".

Pixar también fue un éxito, y fue comprada por Disney, y Steve Jobs pasó a formar parte del consejo de Disney.

Para entender la filosofí­a de vida de Steve Jobs, no dejéis de escuchar el famoso discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford en 2005, serán los 14 minutos mas productivos de todo el año. Es un máster gratuito que os recomiendo escuchéis periódicamente.

Todos estos factores contribuyeron que la vuelta de Steve Jobs a Apple fuera totalmente exitosa. Pensad que en 2001 las ventas de la compañía cayeron de $7.963 mill. a $5.363 mill., y tuvieron pérdidas. Es decir, que hace sólo 10 años estaba en una fortísima crisis y falta de liderazgo. En 2010, Apple vendió por $65.625 mill., con unos beneficios netos de nada menos $14.000 mill. y es la empresa más admirada del mundo y Steve Jobs, sin ninguna duda el mejor CEO mundial y posiblemente el mejor que haya existido nunca en la época moderna.

Es alucinante que una empresa de su tamaño sea capaz de lanzar dos nuevos productos como el iPhone i el iPad, y en sólo dos años supongan la mitad de la facturación total de la compañía.

Éste es el resumen de la vida de Steve Jobs. Espero que la enfermedad que ha vuelto a retirar de la vida pública no le aparte para siempre. Como en la mayoría de los casos, el éxito sólo aparece después de uno o varios fracasos estrepitosos.

martes, 15 de abril de 2025

Fruit of the Loom: qué fue de la marca (y de los dueños) cuyas camisetas y sudaderas todos tuvimos en los 90

 (Un texto de Luis Fernando Romo en El Mundo del 25 de noviembre de 2022)

Si nos remontamos a la década de los 80 y los 90 hay un producto que no solía faltar en los armarios de las casas. Hablamos de las prendas de Fruit of the Loom que, lejos de ser una empresa de creación reciente, tiene sus orígenes en 1851 en Rhode Island, uno de los estados del este de Estados Unidos que a principios del siglo XX alcanzó un gran poder de influencia al ser la cuna de los Kennedy.

Benjamin y Richard Knight eran dos hermanos que trabajaban en la industria textil con una compañía llamada BB and R. Knight Corporation en la que producían telas y tejidos de algodón. Numerosos propietarios de pequeñas tiendas les compraban los productos con los que hacían camisetas, ropa interior, blusones... Uno de aquellos clientes fue Rufus Skeel, cuya hija empezó a pintar manualmente unas manzanitas sobre algunas de esas telas que, por cierto, son las que más se vendían. Cuando Skeel se lo comentó a Robert, este le pidió permiso para que esos dibujos pudieran convertirse en el emblema de la empresa.

En 1856, la compañía de los Knight pasó a llamarse Fruit of the Loom, un juego de palabras cuya traducción literal significaba fruta del telar, pero cuyo origen era una revisitación de Fruit of the womb (fruto del vientre), que posee reminiscencias bíblicas. El icónico logotipo de la fruta se registró en la Feria Mundial de Chicago en 1893, dos años antes de que se inventara el cine. Sin duda, es una de las marcas más antiguas del mundo.

Benjamin era el hermano mayor. Se inició en los negocios invirtiendo en tiendas de comestibles y en el negocio de la harina y el grano. Se casó en dos ocasiones y tuvo seis hijos. Falleció en 1898 a los 84 años. Robert trabajó siendo un crío en una empresa de telas llamada Cranston Print y a los 17 años su hermano Benjamin le contrató como dependiente. Poco después le abandonó para trabajar para otra empresa de telas mucho más importante hasta que con un socio fundó la Pontiac Mills, que daría origen a Fruit of the Loom. Se casó una vez y tuvo nueve hijos, dos de los cuales heredaron el negocio hasta que lo vendieron en 1920. Cuando falleció en 1912 a los 86 años, el New York Times le calificó como el productor de algodón más importante del mundo.

A lo largo de su vida, Benjamin y Robert fueron reconocidos como unos filántropos muy generosos, invirtieron ingentes cantidades de dinero en la comunidad para la creación de una gran biblioteca que actualmente sigue en pie y construyeron viviendas e iglesias para los empleados.

A finales de los 90 del siglo pasado, Fruit of the Loom empezó a tener problemas de fabricación y con el inventario, por lo que en 1999 se acogió a la ley de quiebras. En 2002, el milmillonario Warren Buffett (92), uno de los hombres más ricos del mundo a quien Forbes calcula una fortuna de más de 110 mil millones de dólares, compró Fruit of the Loom través de su conglomerado Berkshire Hathaway por 835 millones de dólares.

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