jueves, 21 de abril de 2016

Jornada: cuestiones útiles y prácticas para un emprendedor

Una jornada destinada a los jovenes emprendedores. Contenido:

  • ¿Por dónde empiezo?.
  • Forma jurídica: ¿Empresario individual o Sociedad?
  • Ayudas y subvenciones.
  • Licencias y permisos.
  • Impuestos y "papeleo".
  • Financiación.
  • El plan de negocio.
  • ¿Me falta algo....?
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    ¿Por dónde empiezo?.

    Forma jurídica: ¿Empresario individual o Sociedad?
    Ayudas y subvenciones.
    Licencias y permisos.
    Impuestos y "papeleo".
    Financiación.
    El plan de negocio. 
    ¿Me falta algo....? 

    En la Casa de los Morlanes, Plaza de San Carlos, 4

    Inscripciones hasta el 25 de abril.

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    miércoles, 20 de abril de 2016

    Nueva edición de los premios emprendedor XXI de La Caixa

    Se ha abierto la X Edición de los Premios Emprendedor XXI de la Caixa, cuyo objetivo es reconocer y premiar a jóvenes empresas innovadoras se los siguientes sectores de actividad:
    
    a) Ciencias de la vida.
    b) Tecnologías de la Información.
    c) Negocios Digitales.
    d) Tecnologías Industriales.
    e) Agroalimentación.
    
    Para ello se opta a premios de 25.000 € para la mejor empresa de cada categoría, 5.000 € para la mejor candidatura de ámbito autonómico, así como una serie de accésits y programas de formación especializada en gestión de empresas.
    
    Los  criterios de valoración se centran en aspectos relacionados con el equipo promotor, el modelo de negocio, el crecimiento potencial así como la innovación que desarrolla la empresa entendiéndola en sentido amplio.
    
    Las empresas candidatas deben estar constituidas como personas jurídicas con ánimo de lucro (S.A., S.L., Sociedades Laborales, Cooperativas, Sociedades Civiles), y haber iniciado su actividad a partir del 1/01/2013.
    
    La presentación de candidaturas se realizará exclusivamente on line a través de la web http://www.emprendedorxxi.es,donde puede encontrarse más información. La fecha límite de presentación es el lunes 30 de mayo de 2016 a las 12 p.m.
    

    lunes, 14 de marzo de 2016

    A quote about expertise

    “If everyone waited to become an expert before starting, no one would become an expert. To become an expert, you must have experience. To get experience, you must experiment! Stop waiting. Start stuff.” ― Richie Norton

    miércoles, 11 de noviembre de 2015

    Genios españoles del siglo XX



    (Un texto de Antonio Padilla en el XLSemanal del 22 de septiembre de 2013)

    MÓNICO SÁNCHEZ. El hombre que metió los rayos x en una maleta.

    De La Mancha a Nueva York. Desembarcó en la gran manzana en 1904. Estudió Ingeniería Eléctrica en Columbia, y con 28 años inventó el artefacto que le iba a hacer famoso y millonario: los rayos X portátiles.

    Nacido en 1880 en Piedrabuena (Ciudad Real), Mónico Sánchez Moreno era el menor de los cuatro hijos de un humilde matrimonio campesino. Nada le auguraba una brillante carrera como investigador. Pero Mónico estaba dotado de una gran inteligencia natural. Concluida la enseñanza primaria, a los 14 años, se puso a trabajar como chico de los recados primero, como dependiente después y como propietario de una pequeña tienda más tarde. En 1901 vendió el negocio y se marchó a Madrid con un propósito 'insólito': estudiar Ingeniería Eléctrica.

    Empezó a estudiar por su cuenta y, tras aprender un inglés rudimentario, se inscribió en un curso a distancia que impartía desde Londres el Electrical Institute of Correspondence Instruction. Impresionado por el tesón del joven español, el director del instituto lo animó a ampliar estudios en Nueva York. En 1904 desembarcó en Ellis Island con 60 dólares en el bolsillo.

    Mónico salió adelante... ¡y cómo! En 1909 creó su gran invento: el aparato portátil de rayos X y corrientes de alta frecuencia. Estos dispositivos eran utilizados desde hacía tiempo, pero tenían el problema de su peso descomunal (una tonelada) y su precio exorbitante (unas 3000 pesetas de la época).

    El aparato de rayos X Sánchez supuso una revolución. Venía en una maleta y solo pesaba diez kilos. El éxito fue inmediato y las máquinas se vendieron a hospitales del mundo entero. Pero no todo fue sobre ruedas en Nueva York. Mónico se embarcó en un proyecto de telefonía inalámbrica, cuyo promotor acabó siendo condenado por estafa. El español más tarde declararía que Estados Unidos era una maravilla, pero que no le gustaba la forma de hacer negocios de los americanos.

    En 1912 regresó a España rico: el aparato Sánchez le había reportado un millón de dólares, un fortunón. Tenía 32 años y lo predecible era que se retirase a vivir en Madrid o Barcelona. Pero se instaló en su pueblo, con el proyecto de fabricar allí sus aparatos, y costeó de su bolsillo la construcción de una central eléctrica, para que a Piedrabuena llegaran por primera vez la electricidad y el agua corriente. Y así fue como en un lugar de La Mancha apareció el Laboratorio Eléctrico Sánchez, el centro de tecnología más avanzado de España y casi de Europa.

    Pero las cosas se torcieron con la Guerra Civil. El laboratorio fue incautado por los republicanos, y el posterior Gobierno franquista denegó una y otra vez los permisos de importación de materiales imprescindibles para continuar operando. Su laboratorio se desintegró como su propia familia. Su esposa y cinco de sus seis hijos murieron antes que él. Mónico falleció en 1961, y con él pasó a mejor vida su laboratorio, en palabras de Manuel Lozano: «La más espléndida joya manchega tras el Quijote».

    EMILIO HERRERA. El creador del primer traje espacial.

    Fue uno de los pilotos del histórico vuelo del dirigible Graf Zeppelin en 1928. Siete años después creó el traje espacial. Cuando pisó la Luna, Neil Amstrong llevaba uno inspirado en su creación.

    Granadino, de 1879, estudió Ingeniería y muy pronto se sintió atraído por la aeronáutica incipiente. Así que, al licenciarse como teniente en 1903, solicitó el traslado a la Escuela de Aerostación de Guadalajara. En la Guerra de África se convirtió en piloto de dirigibles y en 1914 acaparó las portadas de toda Europa al ser el primero en sobrevolar el Estrecho de Gibraltar en avión.

    Gentilhombre de cámara de Alfonso XIII, era amigo personal del monarca, pero sobre todo un ingeniero muy preparado y un inventor genial. Tras colaborar con Juan de la Cierva en la invención del autogiro, el antecedente de los helicópteros, participó en el Laboratorio Aerodinámico de Cuatro Vientos, inaugurado en 1921 y dotado de uno de los túneles de viento más modernos del mundo.

    Lo que más le interesaba era el vuelo estratosférico y la conquista del espacio exterior. Su proyecto de mayor envergadura fue la ascensión en globo a 26.000 metros de altura, algo que nadie había hecho hasta entonces. Una vez alcanzada la estratosfera, se proponía efectuar mediciones para el estudio de la radiación cósmica. La misión era ambiciosísima y también muy peligrosa.

    En 1928, la ascensión a 11.000 metros se había cobrado las vidas del comandante Benito Mola y los demás tripulantes del Hispania, privados de oxígeno en la barquilla de su aeronave. En 1935, Herrera resolvió el problema mediante la invención del primer traje espacial. La escafandra estratonáutica estaba equipada con micrófono, aparatos de control y un sistema de respiración antivapor, y soportaba la presión espacial. Corría 1936, y el enorme globo y la escafandra estratonáutica estaban a punto de emprender la ascensión cuando el estallido de la Guerra Civil puso punto final al proyecto de vuelo. Aunque monárquico devoto, Herrera había jurado fidelidad a la República y se desempeñó como director técnico de la aviación republicana.

    Exiliado en Francia tras el final de la contienda, Herrera siguió con sus investigaciones y él y su mujer vivieron de sus patentes y fue amigo personal de Albert Einstein. Murió en Ginebra en 1967, sin que sus méritos llegasen a ser reconocidos en España. Sí que obtuvo el reconocimiento internacional. En los años sesenta, la NASA se basó en su escafandra para la fabricación de los trajes espaciales. Como homenaje a Herrera, el mismísimo Neil Armstrong entregó una piedra lunar a Manuel Casajust, antiguo ayudante del granadino universal.

    LEONARDO TORRES QUEVEDO. El Da Vinci español nació en Cantabria.

    A los 40 se hizo inventor y legó a la humanidad el primer funicular para personas, el mando a distancia, el primer juego de ordenador analógico, el puntero láser, atisbó la inteligencia artificial...

    El 28 de diciembre de 2012, Google presentó un doodle -una modificación puntual de su logotipo- en homenaje al ingeniero e inventor español Leonardo Torres Quevedo. En el dibujo, este aparece en un transbordador que atraviesa un río. A su lado, dos piezas de ajedrez. Aquel día se conmemoró el 160º aniversario del nacimiento de Torres Quevedo, una figura en su momento popularísima y de la que ya pocos se acuerdan.

    Nacido en un pueblo de Cantabria en 1852 e hijo de un ingeniero de Ferrocarriles, estudió el bachillerato en Bilbao y París y la universidad, en Madrid. Durante el resto de su vida iba a sentirse particularmente ligado a la capital vizcaína, donde vivió en casa de unas familiares -las señoritas de Barrenechea- que le legaron sus bienes, facilitando así su independencia económica.

    Torres se licenció en 1876 y trabajó como ingeniero del ferrocarril. Sin embargo, la herencia de las de Barrenechea le hizo renunciar al ingreso en el Cuerpo. Quería dedicarse a «pensar en mis cosas», a viajar por Europa y familiarizarse así con los últimos adelantos técnicos.

    A su regreso a España, se casó con Luz Polanco y se radicó en el santanderino valle de Iguña. El matrimonio tuvo ocho hijos, y todo apuntaba a una plácida existencia de rentista... Hasta que en 1889 sorprendió a todos patentando un invento extraordinario: el transbordador o funicular aéreo apto para transportar personas, y no solo bultos, como hasta ese momento.

    El aparato suscitó gran interés en Suiza, pero el proyecto helvético no terminó de cuajar. Eso no desalentó al cántabro. Tras solucionar diversos problemas de anclaje y seguridad, su transbordador se instaló en San Sebastián y Bilbao y poco después en Chamonix, Río de Janeiro... Y sobre las cataratas del Niágara, donde el denominado Spanish Aero-Car, inaugurado en 1916, sigue en activo.

    En 1899 se traslada a Madrid, donde seguiría residiendo hasta su fallecimiento, en 1936. Se interesa por los novedosos dirigibles aeroestáticos y, en colaboración con el aviador Alfredo Kindelán, en 1905 desarrolla el primer dirigible español. Su interés por la navegación aérea pronto lo lleva a crear otro invento genial: el telekino o mando a distancia. Ha oído bien: Torres Quevedo fue quien inventó el primer prototipo del artilugio que hoy no falta en ninguna vivienda. Lo desarrolló durante sus investigaciones sobre dirigibles, con la prudente intención de que nadie resultara dañado en las pruebas de vuelo. Tres impulsos, sigue recto; siete impulsos, diez grados a estribor... El telekino movía la hélice y el timón por medio de ondas radiofónicas.

    Este primer aparato de radiodirección causó admiración y fue patentado en España, Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos. Torres Quevedo proyectó otros inventos: aparatos de cálculo matemático, o el llamado 'aritmómetro mecánico', una especie de máquina de escribir con memoria, claro precedente de los actuales ordenadores. Interesado durante sus últimos años en las aplicaciones pedagógicas, tuvo tiempo de inventar el proyector didáctico de diapositivas de vidrio, así como el puntero proyectable -antecesor del puntero láser-.

    Su interés por la automatización culminó en una de sus invenciones más admiradas: el Ajedrecista. Presentado en la feria de París de 1912, era una máquina eletromecánica diseñada para jugar finales de partidas de ajedrez y que indefectiblemente vencía por jaque mate a sus contrincantes humanos. Primera manifestación de inteligencia artificial en la historia, el Ajedrecista causó sensación y está considerado como el primer juego de ordenador analógico. 

    RAMÓN VEREA. Su máquina está en IBM.

    «Demasiados abogados. Lo que necesita una sociedad independiente son inventores», se quejaba el periodista Ramón Verea. Él mismo se puso a ello y le salió la calculadora.

    En la sede central de IBM en Nueva York, entre las joyas de la colección de artefactos tecnológicos históricos desde Galileo, hay un curioso aparato amarillo, de 35 por 30 por 20 centímetros y 12 kilos de peso. Es la primera calculadora moderna, patentada en 1878 en Nueva York, capaz de multiplicar de forma directa, sin concatenar sumas.

    Su creador, un español: Ramón Verea. Nacido en Pontevedra en 1833, estudió Filosofía en Santiago. Mal alumno, era sin embargo inquieto y un autodidacta apasionado. Librepensador, trabajó como maestro y periodista antes de emigrar a Cuba, donde realizó diversos oficios y escribió dos novelas. En 1865 se trasladó a Nueva York, donde compaginó el periodismo con un empleo en una casa de cambio, que lo llevó a interesarse por el cálculo matemático. Las calculadoras de entonces eran toscas y engorrosas. Crítico con la falta de inventores españoles se propuso inventar una máquina perfecta y única. Su invento resolvió la multiplicación 698543721 x 807689 en solo 20 segundos.

    Para la época, una velocidad asombrosa. Su invento causó sensación, pero Verea no lo comercializó: «Quería contribuir al avance de la ciencia. Pero yo soy periodista, no científico, y lo que quería demostrar ya lo he demostrado». En adelante escribió contra la deriva política imperialista de Estados Unidos y emigró a Argentina en 1896, donde murió en 1899 totalmente pobre.

    lunes, 31 de agosto de 2015

    Por una buena inversión



    A veces los emprendedores y futuros empresarios se quejan de la falta de financiación y cómo esa limitación impide que avancen en sus proyectos. Muchos de ellos piensan sólo en los bancos como fuente de financiación, sin darse cuenta de que la financiación privada –los inversores privados- son una opción a considerar.

    Además de organismos como la Fundación Aragón Invierte y otros que ya he nombrado a lo largo de las pasadas semanas, a veces es posible encontrar estos servicios de contactos en Internet.

    Por ejemplo, la página https://angel.co pone en contacto a inversores con emprendedores. Aseguran concertar miles de encuentros con compañías de todo el mundo, y además tienen una sección para buscar trabajo en compañías emergentes.

    ¿Por qué no probar?

    jueves, 23 de julio de 2015

    Proyecto Telefónica Open Future



    (Leído en la revista del accionista de Telefónica de marzo del 2015)

    Son muchos los jóvenes que tienen ideas emprendedoras y a los que les gustaría tener la posibilidad de hacerlas realidad. Pero no siempre es sencillo. Hay que saber desarrollar estas ideas, convertirlas en proyectos viables y también conseguir la forma de financiarlas. Este es el objetivo que se busca con el telefónica Open Future, un programa que que integra distintas iniciativas de Telefónica (Crowdworking, Think Big, Talentum, Wayra, Centures, Amérigo y Open Fund) y que se ha creado para conectar a emprendedores, startups, inversores y organizaciones públicas y privadas.

    La idea es crear un modelo de emprendimiento basado en la innovación, es decir, crear empresas que exploten las nuevas tecnologías o las innovaciones. Este modelo conecta a los emprendedores con quienes tienen las infraestructuras y los recursos económicos que permiten impulsar los proyectos.

    Para ello, Open Future está articulado a través de una plataforma online (https://www.openfuture.org/) y unos espacios crowdworking instalados en distintas partes del mundo (en España hay tres, en Andalucía, Galicia y Extremadura) en los que trabajan los emprendedores seleccionados.

    El funcionamiento es muy sencillo: alguien presenta su proyecto a alguno de los retos abiertos en la plataforma online de Open Future; si es seleccionado, entra a formar parte de un sistema que cuenta con el apoyo y tutela de distintos actores, y que en ocasiones puede significar trabajar desde alguno de los centros crowdworking en funcionamiento. Si el proyecto sigue adelante, se tratará de buscar financiación para ponerlo en marcha.

    Siete iniciativas

    La imagen más correcta de Telefónica Open Future es la de una escalera que permite subir los distintos peldaños hasta que se alcanza la cumbre.

    • En el primero de estos peldaños, los centros de crowdworking, que están conectados entre sí y donde se impulsan y maduran los distintos proyectos. Creados en colaboración con diferentes gobiernos regionales, su misión es convertirse en un centro de conocimiento e innovación participativo y colaborativo, donde los proyectos puedan crecer. En estos hubs, los emprendedores que han sido seleccionados en cada reto reciben la formación y apoyo necesarios para hacer crecer su negocio digital con la ayuda de los expertos del ecosistema de Telefónica Open Future. En www.openfuture.org se encuentra la información de dónde están y también de los retos abiertos en cada momento.

    • Un poco más arriba, el programa Think Big, dirigido a jóvenes de entre 15 y 26 años que tengan una idea que suponga un cambio positivo para la sociedad. Los jóvenes reciben formación, tutelaje y capital semilla para iniciar y desarrollar sus proyectos. Desde el año 2010, a través de este programa se han apoyado más de 10.700 proyectos de seis países de Europa. El programa funciona a través de talleres que ayudan a generar ideas sociales y que, si son seleccionadas, cuentan luego con un mentor y apoyo económico para desarrollarse.

    • A la misma altura de peldaño está el programa Talentum cuyo objetivo es impulsar el talento joven universitario, aportando las herramientas necesarias para participar en la creación de un nuevo mundo digital europeo. Está dividido en dos categorías: Talentum Startups, un programa para estudiantes de los últimos años de carrera, y Talentum Universities, un programa de becas de larga duración que permite a los jóvenes titulados entrar en el mundo de la empresa.

    • Ideada como una aceleradora de startups digitales, Wayra ayuda a los mejores emprendedores a crecer y formar empresas de éxito. A través de este programa se puede conseguir, además de dinero para financiar un proyecto, espacio de trabajo, mentores, socios empresariales, acceso a una red global de talento y la oportunidad de llegar a millones de clientes de Telefónica. Creada en 2011, la plataforma cuenta actualmente con 14 academias y ha acelerado más de 300 startups.

    • La escalera la cierran tres peldaños destinados a ofrecer financiación a los emprendedores: el Telefónica Ventures, el fondo corporativo de Telefónica creado en 2007 y que ha invertido desde entonces alrededor de 70 millones de euros en distintas operaciones; Amérigo, una red de cinco fondos de Venture; y el Telco Open Fund, el fondo de Venture Capital a nivel mundial.

    Siete iniciativas que, integradas en el Telefónica Open Future, permiten aglutinar el talento disperso y darle forma en iniciativas empresariales. Un lugar de encuentro entre el talento tecnológico emprendedor, el sector público y las compañías privadas que crea un ecosistema innovador.
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