domingo, 14 de junio de 2020

Canson, papel de dibujo con historia


(Un texto de Rubén Fernández-Costa en el dominical de El Mundo del 2 de marzo de 2014)

Especializada en crear papel para las bellas artes, Canson es una referencia desde hace 450 años.

Miró, Dalí, Chagall, Picasso, Delacroix… Son algunos de los pintores ilustres que enumera Catherine Barthe, directora mundial de marca de Canson, cuando se le pregunta por célebres usuarios del papel que produce la empresa francesa desde hace 450 años. "Dominique lngres usó un Cansan verjurado diseñado específicamente para él para retratar a su esposa Madeleine en su serie Bain turc. También Aristide Maillol encargó el célebre papel Montval en 1910", presume Barthe.

En efecto, la firma ha sido utilizada como soporte por multitud de artistas. Desde su fundación en el siglo XVII por los Montgolfier en una pequeña fábrica en el sur de Francia, la marca ha crecido hasta nuestros días en los que emplea a cerca de 500 personas, está presente en 150 países y dispone de 4.000 referencias, que se subdividen en papeles para las bellas artes, de uso escolar y tecnológicos destinados a impresión y técnicas digitales. Sus best sellers, según Barthe, son "el de acuarela Arches, 100% algodón y que nunca amarillea, y el Infinity, sobre el que se imprime con excelente nitidez". También cita Mi-Teintes, para pastel y dibujo, y su clásico Pochette, para transportar láminas.

Cuenta la leyenda que Jean Montgolfier fue apresado por los turcos durante las Cruzadas y se vio obligado a trabajar en una fábrica de papel de Damasco, donde aprendió el oficio. Pero fueron sus hijos quienes, tras emparejarse con las hijas de Antoine Chelles, dueño de la fábrica situada en Vidalon donde trabajaban, iniciaron con su actividad una saga familiar histórica cuyo legado ha ido más allá de la papelería. Joseph Montgolfier, miembro de la tercera generación, fue el artífice del primer globo aerostático y sustituyó el sistema tradicional de mazo por el de la pila holandesa, méritos que Luis XVI reconoció al convertir su fábrica en Manufactura Real en el siglo XVIII.

Durante el XIX vendrían otras innovaciones, como los calcos o los primeros papeles fotográficos, y en el XX la expansión internacional y la defensa del papel en un mundo cada vez más digital: "Hablamos de casi 500 años de experiencia en los que la innovación y la cercanía a los artistas han sido una constante", asegura Barthe. Desde 2007, Canson forma parte del grupo Hamelin, donde comparte estrategia comercial como gama premium con otras marcas como Gvarro y Oxford, y organiza anualmente un prestigioso premio internacional de dibujo, el Prix Canson, para promover el uso del papel como soporte para las, creaciones. […]

Distribuidora de los artistas

Desde que se fundara en el siglo XVII en el sur de Francia, esta empresa dedicada a la fabricación de papel no solo ha conquistado a pintores Ilustres. También ha revolucionado el mundo de la papelería gracias a sus constantes innovaciones.

1557 - Jacques Montgolfier, fabricante de papel de Ambert, abandona su Auvernia natal paro establecerse en Beaujolais. Es el inicio de lo expansión geográfica de esta familia.

1692 - Sus hijos Michel y Raymond Montgolfier contraen matrimonio con las hijas de la familia Chelles, papeleros que se dedican al encolado del papel en su fábrica de Vidalon.

1777 - Primer papel totalmente liso, sin estrías.

1780 - Ante la pujanza del papel blanco de HoIanda, las autoridades les autorizan a triturar trapos y papel siguiendo e! método de la “pila holandesa".

1782 - Vuelo del primer globo aerostático en el jardín de lo fábrica de papel de Vidalon, el 14 de diciembre.

1784 - La fábrica de papel de los Montgolfier es elevada al rango de Manufactura Real.

1801 - Borthélémy Barou de la Lombardière de Canson, yerno de Montgolfier, le sucede.

1809 - Invención y súper venta del papel de calco transparente.

1824 - Aplicación exitosa de rodillos aspiradores para deshumidificar y aspirar el agua del papel.

1827 - La máquina de papel obliga a modelizar el encolado. Los Canson idean un nuevo producto adhesivo, a base de cera.

1853 - Nicéphore Niepce aporta una innovación artística: los papeles fotográficos. En el laboratorio de Vidalon, elaboran un tipo que evita el empleo de los costosos cloruros de oro o platino. Obtienen los derechos de patente.

1910 - Se fabrica en VidaIon el célebre Montval con marca al agua (filigrana).

1926 – El 1 de julio, nace Canson & Montgolfier Incorporated. Contar con una oficina de representación en Estados Unidos, al igual que en otros muchos países, ya no basta para los fabricantes de papel Canson.

1947 - Nace el famoso sobre de papel, que se creó para vender las hojas en grupos de 12 y conservarlas en buen estado.

1956 - Se une la marca Arches de papeles para acuarelistas.

1985 - Se introduce nueva oferta de papel para su uso en diseño asistido por ordenador (CAD) y Alta Calidad de Conservación (HQC por sus siglas en francés).

1987 - Los fabricantes de popel Canson y Montgolfier crean su museo en lo casa natal de los inventores del globo.

2007 - Canson pasa a formar parte del grupo Homelin, propietario de emblemáticas marcas como Oxford y Elba.

2010 - Creación del fondo Canson para el Arte y el Papel. Se entrega al joven artista Fabien Mérelle el Prix Canson.

domingo, 7 de junio de 2020

Nick Woodman: Fundador de GoPro, de genio millonario a peor directivo del año


(Un texto de Ixone Díaz Landaluce en el XLSemanal del 12 de marzo de 2017)

Con una goma y una cámara revolucionó la fotografía de acción. Solo tiene 42 años y su vida ya da para una película. Se arruinó con 24 años, con 27 cambió para siempre los deportes de riesgo y pocos dudan de que, tras sus problemas de 2016, volverá a dar sorpresas.

El primer modelo fue muy rudimentario: una cámara analógica de 35 milímetros atada con una goma a su muñeca. Nick Woodman estaba a punto de emprender un viaje de cinco meses a Australia e Indonesia y quería documentar sus hazañas sobre las mejores olas del mundo. El surf era su pasión y gracias a ella Nick Woodman tuvo su epifanía: solo los surfistas profesionales tenían fotos o vídeos de sus mejores momentos sobre la tabla. Para el resto, documentarlos era una pesadilla logística. Así es como Woodman alumbró GoPro, la cámara de acción para amantes de los deportes de aventura que puede instalarse en tablas de surf, cascos de snowboard o bicicletas y que se ha convertido en un fenómeno superventas. «Cuando terminé la universidad, me di de tiempo hasta cumplir los 30 para inventar un producto. Si no lo conseguía, entonces buscaría un trabajo. Y ese miedo, el miedo a un trabajo de verdad, me motivó para convertirme en emprendedor». Woodman creció en Menlo Park, cerca de Silicon Valley y siempre estuvo rodeado de emprendedores como Eli Harari, amigo de la familia y fundador de SanDisk, la popular marca de dispositivos de memoria.

Con aquella idea en la cabeza, fundó dos start-ups siendo un veinteañero: una web que comercializaba productos electrónicos a bajo coste y otra de apuestas y juegos on-line. La burbuja tecnológica pinchó y Woodman lo perdió todo, incluido el capital que su padre -un banquero de inversión- le ayudó a conseguir de firmas de capital de riesgo. «Entre los 24 y los 26 años perdí cuatro millones de dólares de otras personas», ha confesado. Desmoralizado, decidió tomarse un tiempo, reflexionar, viajar y hacer surf. Y así empezó a experimentar con aquella cámara y aquella goma.

El viaje iniciático

A su regreso del viaje, Woodman se instaló en casa de sus padres y empezó a fabricar sus propios prototipos con la máquina de coser de su madre, un taladro y mucho pegamento. Apenas dormía, trabajaba 20 horas al día los siete días de la semana y, para evitar «viajes innecesarios a la cocina», llegó a atarse una cantimplora a la espalda de la que bebía gracias a un tubo. Woodman no quería cometer el mismo error y, en vez de buscar inversores, le pidió dinero a su familia: su madre le prestó 35.000 dólares; su padre puso 200.000. El resto lo consiguió vendiendo cinturones por la costa de California. Después de probar su cámara mientras hacía surf o conducía coches de carreras, Woodman envió su prototipo final a una fábrica china con una transferencia de 5000 dólares y, pocos meses más tarde, empezó a vender GoPro en tiendas de esquí y surf.

Desde entonces, GoPro ha lanzado modelos cada vez más sofisticados al mercado: cámaras digitales, sumergibles, de alta definición y hasta integradas en un dron. Sus usuarios siguen siendo deportistas, pero también directores de cine, como Michael Bay, e incluso departamentos de Policía y unidades del Ejército americano.

Una historia con altibajos

La compañía ha crecido al mismo ritmo vertiginoso: de la pequeña empresa de tres trabajadores que era en 2002 a la compañía con más 1500 empleados que Woodman dirige ahora. Sin embargo, los altibajos forman parte de su historia. En 2012, una empresa taiwanesa adquirió el 8,8 por ciento de las acciones a cambio de 200 millones de dólares estableciendo el valor total de la compañía en más de 2225 millones. Dos años más tarde, en junio de 2014, GoPro salió a Bolsa y Woodman, que sigue aglutinando la mayoría de las acciones, se hizo multimillonario. Ese año, el empresario se convirtió en el ejecutivo mejor pagado de Estados Unidos gracias a un bonus de 285 millones de dólares. Pero aunque GoPro llegó a valer 3900 millones de dólares, en 2016 su valor se desplomó un 47 por ciento debido a problemas de producción. De hecho, Woodman recibió el dudoso honor de ser nombrado el peor consejero delegado del año en 2016.

Pero a Woodman, de 41 años, eso le importa poco. Lo ha demostrado muchas veces. Como cuando él y su mujer donaron 5,8 millones de acciones (valoradas en 500 millones de dólares) a su fundación siguiendo el ejemplo de Mark Zuckerberg o Bill Gates y para enfado de sus inversores: aquel día, las acciones de GoPro cayeron un siete por ciento en bolsa. O cuando cumplió su vieja promesa de cederle el 10 por ciento de sus acciones a su amigo y compañero de piso en los tiempos de universidad Neil Dana. En 2015, Dana recibió un cheque por valor de 229 millones de dólares. Pero Woodman también disfruta de lujos excéntricos: es dueño de un avión privado que compró para irse a hacer surf con sus amigos y está construyendo un ostentoso yate valorado en 40 millones de dólares con helipuerto y espacio de sobra para almacenar su colección de tablas. Por algo le llaman el multimillonario loco… Loco por el surf.

Las GoPro tienen tanto éxito no solo porque son pequeñas y se pueden ‘enganchar’ a una tabla o una bici. Están diseñadas para ser ligeras y muy resistentes. Y graban y fotografían en alta definición a través de un gran angular, pensado para trasladar la experiencia del propio deportista. Funcionan de manera automática y con una mínima intervención.

Jill Scully es su mujer y la madre de sus dos hijos. Era su novia cuando buscaba dinero para la GoPro. Fue ella quien lo acompañó por las playas de California con 2000 cinturones que compraron en Bali a 1,90 dólares la pieza y vendieron a 60 dólares. Fue parte de la financiación de la cámara.

Cómo surfear la ola de los negocios según Nick Woodman

Cinco consejos para emprender un proyecto:

Sigue tu pasión
Woodman alumbró la idea que lo ha hecho multimillonario gracias a su deporte favorito. «Si no hubiera sido por el surf, nunca habría dado con la GoPro. Tu pasión es como tus huellas dactilares: todo el mundo las tiene, pero todas son diferentes. La pasión de uno debe ser la guía para su vida».

Resuelve un problema
Antes de la GoPro, los aficionados a los deportes de riesgo no podían tomar sus propias fotos. Identificar el problema fue el gran acierto de Woodman. «Lo importante es dar con un producto que resuelve un problema, en vez de tratar de crear una forma nueva de hacer algo que ya existe y funciona».

Ten miedo al fracaso
Sus dos primeras empresas fueron un fiasco y para poner en marcha GoPro trabajó 20 horas al día los siete días de la semana. Era el diseñador, transportista, comercial y servicio posventa de su start-up. «Tenía tanto miedo a fracasar de nuevo que estaba completamente determinado a tener éxito», ha dicho.

Aprende a vender
Siempre tuvo madera de comercial: de niño ya vendía limonada y camisetas. Woodman telefoneó a cientos de tiendas de surf, abrasó a e-mails a las firmas deportivas y en 2010 logró que GoPro se vendiera en Best Buy, la cadena de tiendas de productos electrónicos más grande de Estados Unidos.

Obsesiónate un poco
Sin formación en ingeniería ni nociones de diseño, Woodman pasó meses modificando sus prototipos y enviándolos a una fábrica china hasta desarrollar el modelo final. «Me permito a mí mismo obsesionarme con las cosas», ha confesado. Todavía participa en el desarrollo de sus nuevos productos.
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