(Un artículo de Tino Fernández y
Montse Mateos en el suplemento económico de El Mundo del 19 de enero de 2014. Y aunque ha pasado ya tiempo, la pregunta sigue siendo pertinente, me temo)
Lo de siempre ya no vale. Es hora
de aferrarse a nuevas soluciones y hacer las cosas de una forma distinta,
Inventa tu empleo. Quizá lleves mucho tiempo buscando empleo sin éxito, y ha
llegado el momento de plantearte si durante la búsqueda infructuosa has sabido
vender tus aptitudes o si has utilizado los canales más adecuados que pueden
acelerar tu vuelta (o la llegada por vez primera) al mercado laboral. En este
tiempo habrás escuchado que muchas de las soluciones y estrategias que antes
daban resultado ya no sirven. Lo primero que debes tener en cuenta es que la
estabilidad en el empleo ya no se refiere a mantener el mismo trabajo en el
mismo sector. Debes crear tu propia estabilidad laboral. Para conquistar a un
reclutador en el mercado de trabajo actual hace falta mucha dedicación previa.
A eso se refieren los expertos cuando aseguran que encontrar empleo es hoy una
tarea digna de verdaderos especialistas.
UN COMIENZO DISTINTO
Lo primero que debes hacer es
olvidarte de que ha de ser forzosamente una empresa la que pueda asegurarte el
sueldo todos los meses. Esto ha dejado de ser la norma y debes pensar en términos
de proveedor de servicios. Si no buscas trabajo sobre esta base reducirás tus
posibilidades. Estás obligado a inventar tu propio empleo.
NUEVAS FÓRMULAS
Probablemente ya habrás
descubierto que hay nuevos modelos de compromiso, de carrera y de fórmulas de
trabajo. Esto te hará ver con una perspectiva diferente la búsqueda de un nuevo
puesto. Si persigues un empleo, debes valorar también la posibilidad del
multiempleo, que te permitirá desarrollar tu jornada laboral en varios trabajos
compatibles e independientes. No deseches el trabajo por proyectos, o algunas
modalidades de empleo independiente que, indudablemente, transformarán la forma
en la que entiendes tu carrera o la profesión que has escogido.
GIRO COMPLETO
Empleabilidad es la palabra
clave, y esto supone la adaptación de tus capacidades a un nuevo escenario
laboral. El consejo es una transformación radical. Si buscas y no encuentras,
quizá ha llegado el momento de cambiar, porque está claro que el entorno hace
imposible trabajar en lo que trabajabas. Cambia de modelo y de forma de pensar.
Puedes dar un paso atrás para recomenzar en un trabajo menor. Esto no es un
fracaso. Puede ser una inversión en el futuro que te dará la oportunidad de
tomar un camino distinto. No te centres sólo en la búsqueda de posiciones
similares a las que has desarrollado hasta ahora. Cambia de sector, incluso
aprende otra profesión.
Estás obligado a desarrollar
ciertas competencias: autonomía e independencia; flexibilidad y adecuación al
nuevo escenario. Se exigen nuevas habilidades y competencias que tienen que ver
con el liderazgo y el dinamismo. También se detecta la necesidad creciente de
orientarse al cliente, sobre todo en empresas de servicios. Y hay otras
competencias menos individualistas y más genéricas que se muestran cada vez más
necesarias, como el trabajo en equipo y la orientación a resultados. Se buscan
profesionales que hayan demostrado creatividad en la manera de obtener sus
resultados y que sean muy adaptables a las nuevas situaciones. La agilidad para
aprender resulta decisiva en momentos como los actuales. Los reclutadores se
fijarán en aquellos que aprenden rápidamente en situaciones de cambio, porque
son éstos quienes aportarán los mejores resultados.
OTRAS HERRAMIENTAS
Partimos de la base de que un
gran porcentaje de las ofertas de empleo no se publican o ya están asignadas
antes de que comience la selección. Hay quien habla de un mercado de trabajo
oculto, y el networking parece
convertirse en la manera más efectiva de encontrar esos trabajos que no están
publicitados. Algunos estudios revelan que un tercio de las ofertas de trabajo
se llenan gracias a los contactos y el boca a oreja.
El currículo es necesario, pero
no suficiente. Cada vez más reclutadores se fijarán en tu personalidad y en los
valores que suponen una herramienta eficaz para valorar tu encaje en la cultura
corporativa. La simple lectura del currículo no permite percibir qué tipo de
profesional eres.
La entrevista de trabajo también
está en revisión. Quienes seleccionan tienden a no darle una validez absoluta.
El encuentro personal con el entrevistador tiene una eficacia relativa para
chequear algunos aspectos. Como en el currículo, tampoco se puede afirmar que
después se conozca perfectamente al profesional. Sirve para revisar proyectos
clave, experiencia, magnitudes gestionadas, y dibujar un perfil personal
previamente medido con otras herramientas. Atender a los aspectos personales
evita algunos errores en la selección, y ayuda a valorar si el profesional
encaja en la cultura de la compañía.