domingo, 5 de julio de 2020

El avispado inventor de las rebajas


(Un texto de Antonio Corbillón en el Heraldo de Aragón del 11 de enero de 2015)

Se llamaba Fred Lazarus y su modelo fue copiado por Galerías Preciados y El Corte Inglés. «El que quiera picar, que pique», fue su reclamo en España hace 75 años.

Los rostros pegados al escaparate esperando el 'pistoletazo' de apertura. Las carreras por llegar primero a las escaleras mecánicas… El ritual de las rebajas debe mucho a Fred Lazarus Jr., que cambió la forma en que los humanos se acercaron a gastarse su dinero a las tiendas tras entender que el 'crack' de 1929 había trastocado la economía para siempre.

Todas las grandes cadenas de ropa del mundo tienen un origen humilde. También los Lazarus, una familia de emigrantes prusianos, que convirtieron al planeta en un gran centro comercial desde unos minúsculos almacenes en Columbus (Ohio, EE. UU.). Pero sus mejores alumnos fueron españoles. No se entendería el rito de las rebajas sin unos y otros. En el caso nacional, coinciden con sus bodas de platino. En enero de 1940, Galerías Preciados lanzaba su primera campaña en su tienda con vistas a las calles Carretas, Preciados, Carmen y Rompelanzas de Madrid. 'El que quiera picar, que pique', decía su reclamo.

Pero a pesar del protagonismo que se atribuye a Fred Lazarus, la intrahistoria del concepto 'rebajas' se parece al debate sobre si primero fue el huevo o la gallina. Los americanos tienen la 'patente' pero los franceses reivindican el 'invento'. Aristide Boucicaut fundó en París en 1852 Le Bon Marché con la venta de saldos en junio y octubre y unas promociones en enero, que todavía llaman en Francia el 'mes blanco'. El dinamismo de Boucicaut cruzó el Atlántico y enraizó en Nueva York. Cuando la Gran Depresión atrancó los almacenes de todas las tiendas, cuatro empresarios encabezados y presididos por Fred Lazarus Jr. crearon la Federal Department Stores Inc. (algo así como la Sociedad de Tiendas del Estado). No fue suficiente porque nadie tenía un triste dólar para gastar. Así que, entrados los años treinta, Fred lanzó un primer mensaje que ahora parece conde- nado a la eternidad: «Compre ahora y ya pagará más adelante».

La idea fue un exitazo pero los almacenes no acababan de renovarse, por lo que ideó unas fechas concretas de precios bajos. Así nacieron las rebajas. El encantamiento comercial de Lazarus le llevó incluso a cambiar la fecha al corazoncito americano en el almanaque. Convenció al presidente Roosevelt de que estableciera el Día de Acción de Gracias siempre en el cuarto jueves de noviembre para ganarle días a la Navidad. Es el día antes del Black Friday (viernes negro), otra treta comercial de Lazarus que ahora se impone en España. Cuando este pionero falleció en 1973, acumulaba méritos suficientes para un honorífico Nobel del Comercio. Creó las primeras líneas de crédito al consumo, las rebajas, el viernes negro y la campaña navideña. Y lo ofrecía en su cadena de tiendas, las primeras dotadas de escaleras mecánicas y aire acondicionado. Todo para que el cliente pasara más tiempo dentro con lo que aumentaba la probabilidad de que gastara más.

ESPAÑA, LA MÁS APLICADA

«La entrada en tropel de los posibles compradores tiene características de invasión», resumía el Nodo aquella primera campaña de rebajas de Galerías Preciados en enero de 1940. Pero aquella España posbélica vivía de espaldas al mundo. ¿Cómo estaba tan al día en marketing comercial? La respuesta llegó desde La Habana. Medio siglo antes tres asturianos crearon los almacenes El Encanto. En la etapa previa al castrismo, supieron copiar y mejorar las técnicas americanas hasta el punto de que en los años cincuenta El Encanto competía con los grandes almacenes yanquis (sobre todo los de Lazarus) en toda América. Crearon los departamentos por secciones, el escaparatismo, las comisiones a los vendedores. John Wayne o María Félix eran clientes de El Encanto. Tyrone Power protagonizó sus anuncios. Albert Einstein quiso comprar allí su primer sombrero Panamá.

Esa ascensión imparable la promovió la segunda generación de asturianos al mando de los almacenes. Allí estaban Pepín Fernández y su primo César Rodríguez. El modelo iniciático parisino y la efectividad neoyorquina fueron completadas con el 'guante de seda' de aquellos indianos. Pepín regresó a España en 1934 y creó en Madrid Sederías Carretas. Nueve años después llamó a aquella esquina Galerías Preciados. César hizo lo mismo y compró junto a su sobrino, también retomado de Cuba, Ramón Areces, la sastrería madrileña El Corte Inglés.

Fue Pepín el que lanzó aquella primera campaña en enero de 1940. Los años venideros contemplaron la rivalidad en España de los antiguos socios en Cuba. Competían por los mejores eslóganes o los rostros de los famosos anunciando la campaña. Galerías parecía más ágil pero El Corte Inglés se quedó con todo al comprar a su vecino en 1995. De aquel Encanto cubano solo queda una asociación de exempleados con sede en Miami. «Las rebajas ya no son como antes, ahora es todo más normal», asegura Ana Zalba, clienta que protagonizó un anunció después de hacerse tres años seguidos (2002 a 2004) con la primera prenda rebajada en El Corte Inglés. Quizás quiso decir que ahora todo el año parecen rebajas.

domingo, 28 de junio de 2020

Grandes inventos: el sacacorchos


(Un texto de Jessica Nieto en el dominical de El Mundo del 23 de marzo de 2014)

Surgió en el siglo XVII como un utensilio cosmético: las damas de la época lo utilizaban para abrir pequeños frascos de perfume y loción. En 1795 Samuel Henshall presentó la primera patente y se produjo un boom en todo el mundo. Es uno de los inventos que más diseños ha registrado en sus 300 años de historia. Se estima que en la actualidad hay más de 50.000 modelos diferentes.

Origen cosmético
Aunque en la actualidad su uso se relaciona exclusivamente con el mundo del vino, lo cierto es que el primer sacacorchos surgió en el siglo XVII como un utensilio de belleza: se utilizaba para extraer los tapones de pequeños frascos de perfumes, lociones y preparados farmacéuticos de cosmética. Estos primeros modelos eran de bolsillo y las damas de la época los llevaban en sus bolsos para retocarse.

Un gran aliado
Hasta el XVIII el vino se transportaba en barriles y vasijas artesanales, lo que reducía su conservación. A mediados de siglo aparecieron las botellas alargadas y verdes de vidrio soplado, que se cerraban con un corcho. Este nuevo diseño permitía almacenamiento en horizontal, que ayudaba a evitar que el contenido se estropease. De esta forma nace el comercio del vino. A partir de ese momento, la evolución del sacacorchos se centra en el desarrollo del método más cómodo para realizar la operación de apertura, es decir, en el perfeccionamiento del mango y del sistema metálico. "Fue en este momento cuando el invento comienza a adquirir una mayor repercusión", afirma Paolo Annoni, director del Museo del Sacacorchos de Barolo (Piamonte, Italia).

Gran variedad
En 1795 el clérigo inglés Samuel Henshall (1765·1807) presentó la primera patente de sacacorchos y a comienzos del siglo XIX tuvo lugar un boom en todo el mundo: inventores procedentes de Francia, Canadá y Estados Unidos diseñaron sus propios modelos: solo en Inglaterra se contabilizaron hasta 400 distintos. A lo largo de sus 300 años de historia, este ha sido uno de los inventos que más patentes ha registrado. Se calcula que en la actualidad hay unos 50.000 modelos diferentes: de mecanismo simple, de tornillo, monomando, dos palancas, de mayor tamaño para descorchar barriles… Y cada uno está determinado por las preferencias de cada país relacionadas con la bebida. Por ejemplo, en Francia se diseñó uno especifico para descorchar botellas de champán sin que perdiera su efervescencia.

Paralelamente al desarrollo técnico, tiene lugar una estilización. "Junto a los modelos tradicionales de madera, latón o hierro, también se empiezan a fabricar en oro, plata, marfil, nácar e incluso con piedras preciosas y elementos decorativos", añade Annoni. Con su evolución, surgieron también los accesorios, como cuchillas o escobillas para limpiar las botellas.

El español Jacinto Presa Eguren decide en 1995 diseñar una herramienta rápida y fácil de usar para ayudar a su mujer en la tarea de descorchar una botella. Lo llamó el Sacacorchos Perfecto (www.elsacacorchosperfecto.com) y consiguió, en el año 2000, la medalla de oro en el Salón Internacional de Inventos de Ginebra (Suiza), el más importante del mundo en este sector. "Disfruto con el hecho de inventar", afirma su creador. En la actualidad, se vende en más de 40 países de todo el mundo.

El sacacorchos de Eguren está basado en el sistema que utilizan las perforadoras terrestres en busca de acuíferos subterráneos. En solo dos movimientos permite extraer el corcho de lo botella, sin romperlo ni desmigarlo.

Evolución
La primera referencia textual del sacacorchos procede de Inglaterra y se encuentra en el Tratado de la Sidra (James Worligge, 1676). Técnicamente, no se trataba de un sacacorchos como tal, sino de "un tornillo de acero de punta enroscada utilizado para extraer los tapones de los botellas", similar al que empleaban los soldados para limpiar las armas de fuego.

La patente de Henshau tenía forma de T, incluía una arandela que hacía de tope y un pequeño cepillo para quitar los restos de corcho de la botella. Durante el siglo XIX el descorche del vino se convierte en una práctica habitual en toda la sociedad y el sacacorchos en una herramienta muy popular. Incluso los soldados del ejército llevaban uno en su mochila.

A comienzos del siglo XIX aparece el de palanca, que reducía el esfuerzo empleado en la extracción del corcho. Basándose en él, Joseph Haynes diseña en 1844 un modelo destinado a restaurantes y donde la apertura de botellas es una operación que se repite muchas veces. Se conoce como sacacorchos de camarero y continúa vigente hoy día.

domingo, 14 de junio de 2020

Canson, papel de dibujo con historia


(Un texto de Rubén Fernández-Costa en el dominical de El Mundo del 2 de marzo de 2014)

Especializada en crear papel para las bellas artes, Canson es una referencia desde hace 450 años.

Miró, Dalí, Chagall, Picasso, Delacroix… Son algunos de los pintores ilustres que enumera Catherine Barthe, directora mundial de marca de Canson, cuando se le pregunta por célebres usuarios del papel que produce la empresa francesa desde hace 450 años. "Dominique lngres usó un Cansan verjurado diseñado específicamente para él para retratar a su esposa Madeleine en su serie Bain turc. También Aristide Maillol encargó el célebre papel Montval en 1910", presume Barthe.

En efecto, la firma ha sido utilizada como soporte por multitud de artistas. Desde su fundación en el siglo XVII por los Montgolfier en una pequeña fábrica en el sur de Francia, la marca ha crecido hasta nuestros días en los que emplea a cerca de 500 personas, está presente en 150 países y dispone de 4.000 referencias, que se subdividen en papeles para las bellas artes, de uso escolar y tecnológicos destinados a impresión y técnicas digitales. Sus best sellers, según Barthe, son "el de acuarela Arches, 100% algodón y que nunca amarillea, y el Infinity, sobre el que se imprime con excelente nitidez". También cita Mi-Teintes, para pastel y dibujo, y su clásico Pochette, para transportar láminas.

Cuenta la leyenda que Jean Montgolfier fue apresado por los turcos durante las Cruzadas y se vio obligado a trabajar en una fábrica de papel de Damasco, donde aprendió el oficio. Pero fueron sus hijos quienes, tras emparejarse con las hijas de Antoine Chelles, dueño de la fábrica situada en Vidalon donde trabajaban, iniciaron con su actividad una saga familiar histórica cuyo legado ha ido más allá de la papelería. Joseph Montgolfier, miembro de la tercera generación, fue el artífice del primer globo aerostático y sustituyó el sistema tradicional de mazo por el de la pila holandesa, méritos que Luis XVI reconoció al convertir su fábrica en Manufactura Real en el siglo XVIII.

Durante el XIX vendrían otras innovaciones, como los calcos o los primeros papeles fotográficos, y en el XX la expansión internacional y la defensa del papel en un mundo cada vez más digital: "Hablamos de casi 500 años de experiencia en los que la innovación y la cercanía a los artistas han sido una constante", asegura Barthe. Desde 2007, Canson forma parte del grupo Hamelin, donde comparte estrategia comercial como gama premium con otras marcas como Gvarro y Oxford, y organiza anualmente un prestigioso premio internacional de dibujo, el Prix Canson, para promover el uso del papel como soporte para las, creaciones. […]

Distribuidora de los artistas

Desde que se fundara en el siglo XVII en el sur de Francia, esta empresa dedicada a la fabricación de papel no solo ha conquistado a pintores Ilustres. También ha revolucionado el mundo de la papelería gracias a sus constantes innovaciones.

1557 - Jacques Montgolfier, fabricante de papel de Ambert, abandona su Auvernia natal paro establecerse en Beaujolais. Es el inicio de lo expansión geográfica de esta familia.

1692 - Sus hijos Michel y Raymond Montgolfier contraen matrimonio con las hijas de la familia Chelles, papeleros que se dedican al encolado del papel en su fábrica de Vidalon.

1777 - Primer papel totalmente liso, sin estrías.

1780 - Ante la pujanza del papel blanco de HoIanda, las autoridades les autorizan a triturar trapos y papel siguiendo e! método de la “pila holandesa".

1782 - Vuelo del primer globo aerostático en el jardín de lo fábrica de papel de Vidalon, el 14 de diciembre.

1784 - La fábrica de papel de los Montgolfier es elevada al rango de Manufactura Real.

1801 - Borthélémy Barou de la Lombardière de Canson, yerno de Montgolfier, le sucede.

1809 - Invención y súper venta del papel de calco transparente.

1824 - Aplicación exitosa de rodillos aspiradores para deshumidificar y aspirar el agua del papel.

1827 - La máquina de papel obliga a modelizar el encolado. Los Canson idean un nuevo producto adhesivo, a base de cera.

1853 - Nicéphore Niepce aporta una innovación artística: los papeles fotográficos. En el laboratorio de Vidalon, elaboran un tipo que evita el empleo de los costosos cloruros de oro o platino. Obtienen los derechos de patente.

1910 - Se fabrica en VidaIon el célebre Montval con marca al agua (filigrana).

1926 – El 1 de julio, nace Canson & Montgolfier Incorporated. Contar con una oficina de representación en Estados Unidos, al igual que en otros muchos países, ya no basta para los fabricantes de papel Canson.

1947 - Nace el famoso sobre de papel, que se creó para vender las hojas en grupos de 12 y conservarlas en buen estado.

1956 - Se une la marca Arches de papeles para acuarelistas.

1985 - Se introduce nueva oferta de papel para su uso en diseño asistido por ordenador (CAD) y Alta Calidad de Conservación (HQC por sus siglas en francés).

1987 - Los fabricantes de popel Canson y Montgolfier crean su museo en lo casa natal de los inventores del globo.

2007 - Canson pasa a formar parte del grupo Homelin, propietario de emblemáticas marcas como Oxford y Elba.

2010 - Creación del fondo Canson para el Arte y el Papel. Se entrega al joven artista Fabien Mérelle el Prix Canson.
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