(Una mezcla entre la entrada en
la Wikipedia y parte de una entrevista con María Benjumea publicada por Fede
Durán en la revista Actualidad Económica del 29 de abril de 2020)
South Summit es una plataforma global de
innovación abierta que conecta startups, corporaciones e inversores con
foco en la creación de oportunidades de negocio.
El encuentro consta de una serie de conferencias
y paneles de diversas temáticas con expertos mundiales de primer nivel en cada
área, un área de marketplace (donde las diferentes empresas muestran sus
productos al público), talleres formativos, y reuniones personales entre
inversores, startups, corporaciones e instituciones que las soliciten.
Durante estas jornadas, es habitual encontrar a
fundadores, gerentes y altos cargos de las mayores empresas del mundo hablando
sobre estrategias empresariales, emprendimiento, financiación y otras nuevas
formas de negocio.
A lo largo del año desarrollan diferentes
encuentros alrededor del mundo. Todos ellos, aunque con diferentes temáticas,
tienen un mismo foco en común; la creación de oportunidades de negocio.
El modesto pero creciente panteón de la startup española siempre
reservará un asiento a María Benjumea (Madrid, 1954), quizás la mujer
tecnológica más importante del país. Perteneciente a una saga de emprendedoras
donde su sobrina Sofía (Campus Madrid-Google) representa con galones la
savia nueva, tres rasgos definen a María: versatilidad (estudió geografía e
historia, trabajó en un anticuario, fundó Infojobs), audacia (suya es Spain
Startup, la firma que gestiona South Summit) y campechanía (su voz
suena desenfadada y juvenil al otro lado del teléfono). […] la misión de
Benjumea es precisamente […] conectar a inversores e innovadores para
consolidar lo que ella denomina "sociedad colaborativa", derivada de
la economía homónima cuyo corolario será, anticipa, la transformación
definitiva del mercado.
Son sin duda tiempos de catarsis. La dicotomía libertad vs seguridad
sobrevuela los pupitres de medio mundo. Bullen los debates sobre las medidas
pertinentes para que la vida del futuro se parezca a lo que fue sin perder
demasiado por el camino. María Benjumea dibuja un paisaje de digitalización
acelerada donde las startups jugarán un papel fundamental por su
naturaleza flexible y sus ideas rompedoras. "Aunque el momento sea
terrorífico para la salud y la economía, servirá de catalizador para el tejido
empresarial tradicional, que tendrá que adoptar fórmulas nuevas".
Benjumea subraya que la conexión entre las grandes corporaciones y las pequeñas
organizaciones tecnológicas "es cada vez más frecuente porque se trata de
una relación donde todos ganan".
España cuenta desde hace años con un perfil emprendedor competitivo, pero
la creadora de Spain Startup hila más fino cuando alaba la composición del
ecosistema, comparativamente más atomizado que otros lugares del entorno como
Alemania, donde solo Berlín absorbe al 80% del sector. Madrid (1.235 startups a
cierre de 2018) y Barcelona (1.197) ocupan el quinto y el sexto puesto del top
10 europeo y suman el 65% del mapa innovador. Detrás, a cierta distancia, hay
otros tres hubs: Valencia, Bilbao y Málaga. En el caso valenciano, Benjumea
nombra a dos figuras, Juan Roig, propietario de Mercadona y
promotor de Lanzadera, e Iker Marcaide, fundador de Zubi Labs.
"De allí me quedo con la industria, la diversificación y las aceleradoras
con base internacional. Valencia apuesta por el conjunto y tendrá mucho que
decir en los próximos años", resume. "Bilbao, por otra parte, tiene
la ventaja de poder tomar decisiones en el ámbito fiscal, decisiones que
necesita el conjunto del país en forma de incentivos, exenciones y visas de
trabajo. La Diputación Foral está trabajando muy bien en crear el marco
adecuado para que emprender sea atractivo", anota. "En Málaga hay un
personaje clave, el alcalde Francisco de la Torre [desde 2000], una
apuesta por la movilidad sostenible y un clúster fundamental como el PTA
[Parque Tecnológico de Andalucía]".
South Summit mantiene [atrajo en 2019] a unas 4.000 startups de todo el
mundo. 115 países compitieron por colarse entre los 100 finalistas, dato que
demuestra, según Benjumea, que no todos los caminos llevan a la Roma de Silicon
Valley. "Hemos roto el mito de que una startup debe estar en
Estados Unidos para triunfar. Allá hay más medios, pero aquí la capacidad de
los emprendedores se ha multiplicado, al igual que la cultura de la inversión y
las exits [ventas a terceros]". Para saber qué mueve hoy en día
el dinero, nada más útil que desvelar qué piensan los evaluadores del comité de
South Summit. "Importan el proyecto en sí, las KPI [key performance
indicator, los indicadores clave que miden el rendimiento económico y el
comportamiento del cliente] y la escalabilidad [capacidad de crecimiento
exponencial en un corto periodo], pero sobre todo importa el equipo, la
trayectoria de las personas que están detrás de la idea, porque son ellas los
que darán las pautas y permitirán adaptar el foco a esta o aquella
actividad". Benjumea se refiere, entre otras cosas, a la capacidad que una
startup tiene de adaptarse al medio cuando la propuesta original no
prospera o no procede. De hecho, el tifón del coronavirus ha empujado a muchas
a volcar sus esfuerzos en el tablero sanitario y, como se verá próximamente, en
el uso de la tecnología para suavizar el desconfinamiento.
"Me gustaría aclarar que South Summit no es un evento sino una manera
de generar negocio", matiza la empresaria madrileña. "Es clave
verticalizar por sectores para que se generen nuevas oportunidades y también
operar en diferentes ciudades de España. Nuestra filosofía consiste en
profundizar en esta plataforma global de conexiones entre todos los actores
para generar las máximas sinergias sin importar de qué industria se
trate". En la presente edición el concepto clave será, muy atinadamente,
la sostenibilidad. Aunque los ingresos provienen principalmente de sus socios
corporativos, Benjumea espera facturar más vía ticketing y admite que la
participación en el capital de las startups ganadoras es una asignatura
pendiente. En paralelo, pide a las Administraciones públicas que refuercen la
unidad de mercado, potencien el papel de los business angels y eliminen
trabas burocráticas. "El ecosistema no ha crecido gracias a la política
sino a pesar de ella", lamenta.
Criada en lo analógico y volcada con lo digital, María Benjumea alaba el
sinfín de herramientas disponibles desde la explosión del smartphone, la
riqueza derivada de "las relaciones intergeneracionales" y el
redescubrimiento de esa España semi-desierta que mañana, por exigencias del
guión, se convertirá en nuestro único balón de oxígeno.