lunes, 2 de diciembre de 2013

Combatiendo los enemigos de la innovación



(Un texto de Tino Fernández en el suplemento económico de El Mundo del 10 de noviembre de 2013)

Si eres un emprendedor preocupado por preservar la mentalidad start up en tu nueva compañía tendrás que tener en cuenta que contratar adecuadamente a un profesional creativo supone captar a un empleado flexible, que esté listo para adaptarse y analizar los retos desde diferentes puntos de vista; curioso, siempre en busca de buenas ideas para explorar y recombinarse; humilde, capaz de entender que una buena idea puede desencadenar una mejor idea de otra persona; que no vaya sólo a por lo que se espera, sino que mire mas allá; estratégico, que entienda el impacto que cada decisión tiene en el proyecto global o en la ejecución final de la idea. Debes huir de aquellos que matan la innovación en tu organización:

Agobiados. Evita al agobiado que no maneja el tiempo ni gestiona su propio estrés. Contamina con su estado de ánimo al resto de la compañía.

Sin Ideas. Aléjate de los que no son partidarios de aportar ideas, para no tener que ejecutarlas.

Apáticos. La velocidad, la agilidad y los nuevos ritmos de trabajo; la flexibilidad y una organización horizontal y colaborativa; y la energía y la pasión son incompatibles con los apáticos. Rodéate de colaboradores con planes ambiciosos y grandes objetivos, aunque sean diferentes a los tuyos.

Tiempo. No hay sitio para los ladrones de tiempo, ya que tu start up maneja plazos muy estrictos, y en ella se hace hincapié en la acción y en el impacto.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Puedes ser creativo a pesar de tu empresa



(Un texto de Tino Fernández en el suplemento económico de El Mundo del 10 de noviembre de 2013)

En plena debacle, con la amenaza de un desastre espacial televisado a medio mundo que podría cobrarse la vida de los tres astronautas del Apolo 13, un grupo de ingenieros de la NASA se dedicó a trabajar contrarreIoj para lograr un milagro tecnológico: conseguir que un filtro cuadrado encajara en un tubo redondo para evitar que el CO2 envenenase el aire irrespirable que ahogaba a Jim Lovell, Fred Haise y Jack Swigert. Los ingenieros de Houston, bajo una presión nunca vista y justo a tiempo, demostraron en 1970 una creatividad extraordinaria diseñando un filtro adaptable que Lovell, Haise y Swigert pudieron construir con calcetines, plásticos, utensilios y piezas del módulo lunar. 

El de la NASA y el Apolo 13 es un ejemplo de cómo algunos profesionales alcanzan las más altas cotas de innovación y creatividad bajo presión, o urgidos por plazas muy exigentes. 

En determinadas organizaciones prospera la idea de que se pueden utilizar estos agobios como técnica de gestión, suponiendo que estos estimulen a sus profesionales. Este tipo de incentivos forma parte en algunos casos del carácter de las personas para que éstas reaccionen. Y deben usarse en profesionales que sean fuertes mentalmente. Siempre hay quien necesita un revulsivo, pero en estos casos se debe tener en cuenta que quien conjuga la motivación es siempre el motivado, y no el motivador. 

Algunas compañías van más allá y se deciden por el estímulo del miedo. Se trata de un recurso que puede funcionar a corto plazo, pero que destruye cualquier capacidad de innovación o de obtener resultados extraordinarios a largo plazo. 

Un reciente estudio de la Harvard Business School contradice la posibilidad de que el uso de la presión o la urgencia de tiempo como técnica de gestión pueda ser aceptable y eficaz: «Cuando la creatividad está amenazada tiende a desaparecer. La presión del tiempo puede llevar a que alguien trabaje más y haga más cosas, e incluso provoca que se sienta más creativo, cuando a lo que lleva realmente es a que piense de una forma menos innovadora». 

Según la investigación, en tiempos como los actuales, en los que se prima hacer más con menos, «aquellos empleados cuyo trabajo se basa en generar nuevas ideas responden especialmente mal al hecho de la urgencia. Se suele ser menos productivo cuando a uno le obligan a luchar contra el reloj constantemente. El trabajo en un entorno de extrema presión de tiempo implica menos ideas originales, no sólo en el momento de la lecha limite, sino en los días posteriores». 

El informe de la Universidad de Harvard explica además que «en los días de dificultades, cuando se mantiene la creatividad, los profesionales sienten que tienen una misión, mientras que en un entorno laboral de alta presión que anula la creatividad, la gente se siente como en una cinta de correr, en la que te cambian el paso constantemente». Esto se corresponde con la idea de que la gente es particularmente propensa a innovar cuando se siente parte de una idea y de un proyecto. Hace propuestas para que valga más lo que hace. Las personas creativas quieren libertad, y si hay procedimientos rígidos no se sienten compensados. 

La respuesta a un entorno en el que el empleado no recibe demasiada presión también es diferente: si se mantiene la creatividad, «las personas se sienten como en una expedición, dedicadas a explorar ideas antes que a identificar problemas». La Universidad de Harvard revela además que un entorno de baja presión en el que no hay creatividad genera autómatas laborales que realizan su trabajo sin compromiso ni engagement.

jueves, 21 de noviembre de 2013

¿Estás preparado para ser emprendedor interno?



(Un texto leído en el suplemento dominical de El Mundo del 6 de octubre)

¿Estás preparado para ser emprendedor interno? Debes tener en cuenta que no todos los que tienen ideas son buenos intraemprendedores:

1. ¿Tienes prestigio interno por haber demostrado buenos resultados y haber dado ya ideas de éxito?
Si es así, propón tu proyecto. De lo contrario, harías bien en centrarte primero en hacer bien lo que haces, en ser fiable y confiable. Si es así, pronto tendrás influencia suficiente para que se escuchen y se consideren tus aportaciones.

2. Cuando tomo un reto lo llevo hasta el final: entonces, demuestra lo que vales. Si no eres de tener muchas ideas y te cuesta hacer y acabar las cosas, mejora en esto. No participes del hayqueísmo ni te conviertas en fan del «habría que hacer».

3. Aprende a compartir los éxitos. No importa si al final la medalla se la pone el que te dejó hacer. Tú y tu equipo sabéis quién emprendió esto.
4. Si aguantas mal las complicaciones y los líos, mejor búscate un emprendedor que necesite una idea para que la lleve hasta el final y disfruta de quedar en segundo plano.

5. ¿Admites bien las críticas, el feedback y los consejos?
Si es así, cuantas más ideas y críticas a lo que haces te lleva a estar más cerca estoy de hacerlo mejor. Tu idea será capaz de evolucionar y de encajar en las exigencias de los demás. Si te molesta que se metan con tu idea y no te gusta que te cuestionen, está claro que intraemprender no es lo tuyo.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Algunas respuestas sobre la prestación de desempleo



(Un texto de A. Bustillo leído en el suplemento dominical de El Mundo del 6 de octubre. Cruzo los dedos para no necesitarlas…)
[…]
1. ¿Qué tiempo tengo para solicitar la prestación?
Fuentes de Empleo indican que la solicitud debe realizarse en los 15 días hábiles siguientes al cese. Si se realiza más tarde no perderás la prestación, pero si esos días en los que has dilatado la solicitud. Para inscribirte como demandante de empleo debes presentar el certificado de empresa y tu DNI. Ignacio Esteban, abogado de empleo en Garrigues, puntualiza que, «a efectos prácticos, ha de tenerse en cuenta que, en los supuestos en los que la empresa compense económicamente las vacaciones anuales devengadas no disfrutadas antes del despido, el Servicio Público de Empleo (SEPE) no tramitará la solicitud de prestación y el derecho a la misma no nacerá hasta que, tras el cese en el trabajo, transcurra un número de días equivalente a dichas vacaciones».

2. ¿Dónde hay que acudir para solicitala? ¿Se puede realizar por teléfono o a través de Internet?
Lo habitual es inscribirse como demandante de empleo en la oficina del SEPE que te corresponda, aunque también se puede presentar la solicitud a través de lnternet en la dirección https://sede.sepe.gob.es siempre que te hayas registrado como demandante de empleo en tu oficina y dispongas del certificado digital, DNI electrónico o un usuario y la contraseña que facilita la oficina de prestaciones correspondiente.

3. Y si decido capitalizar mi paro... ¿qué requisitos debo cumplir?
Esta fórmula consiste en recibir un montante único del valor de la prestación total para anticipar los gastos de una nueva actividad empresarial. Para recibirla, fuentes de Empleo explican que hay que presentar una memoria justificativa del negocio en el que se resuma el tipo de actividad que se va a desarrollar, la descripción del proyecto y el importe de la inversión necesaria para su inicio junto con los justificantes de lo expuesto en la memoria. Eso sí, desde el SEPE advierten de que este pago tiene unos límites. «No todo el mundo puede cobrar el 100% de la prestación capitalizada. En general se puede acceder al 60% del importe total, salvo que el demandante sea menor de 30 años (en el caso de los hombres), y de 35 (en el caso de las mujeres), o que padezca algún tipo de minusvalía», indican desde Empleo. En su defecto, apunta Jennifer Bel Antaki, abogada de laboral de Cuatrecasas, «es posible solicitar simultáneamente el abono del importe restante para financiar el coste de las cuotas a la Seguridad Social durante el desarrollo de la actividad como autónomo». Para solicitarla, explica Ben Antaki, debe presentarse la solicitud en modelo oficial (aunque también puede tramitarse a través de lnternet), junto con la documentación en función de la figura jurídica bajo la que se va a ejercer la actividad.

4. ¿En qué situaciones puedo perder mi prestación? ¿Por qué?
María Jesús Herrera, socia de Sagardoy Abogados, recuerda que el derecho a la percepción de la prestación se puede extinguir por la comisión de sanciones muy graves que den lugar a la pérdida de la ayuda de acuerdo con la Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social. Pero también se puede suspender el cobro por diferentes circunstancias, que el letrado de Garrigues resume en: «Agotamiento del plazo de duración de la prestación; fallecimiento del perceptor; cumplimiento de la edad ordinaria de jubilación, salvo que no tenga derecho a esta pensión; realización de un trabajo por cuenta ajena durante 12 meses o más (ahora bien, si es despedido de nuevo en el futuro el desempleado puede optar entre reabrir el derecho inicial por el periodo que le restaba y las bases y tipos que le correspondían, o percibir la prestación generada por las nuevas cotizaciones efectuadas); realización de un trabajo por cuenta propia (como autónomo) durante 24 o más meses; traslado de residencia o estancia en el extranjero; renuncia voluntaria; y percepción de la prestación de jubilación o de incapacidad permanente».

5. ¿Es posible seguir cobrando el paro si me traslado a otro país?
Fuentes de Empleo aseguran que sí. La salida a un país de la Unión Europea (UE), o a Suiza, Liechtenstein y Luxemburgo permite recibir la prestación durante tres meses y hasta seis «ya que lo contemplan los reglamentos comunitarios», indican desde el SEPE. Eso sí, siempre hay que comunicarlo y solicitar la exportación que puede llegar a ampliarse si se acredita que estás buscando trabajo, a través de la inscripción en los Servicios Públicos de Empleo del país, o estás formándote, que deberás demostrar a través de la matricula. Si eliges un destino distinto a la UE, Ben Antaki indica que la prestación se mantiene si la salida es por un tiempo máximo acumulado de 15 días naturales al año, pero se interrumpe si sobrepasa este plazo y no supera los 90 días. Si el traslado es para la búsqueda o la realización de un trabajo, para el perfeccionamiento profesional o la cooperación internacional, siempre que la permanencia sea inferior a 12 meses, la prestación se suspende, pudiéndose reanudar a su regreso. Pero si es igual o superior a 12 meses se extingue.

martes, 19 de noviembre de 2013

¿Puedes poner en marcha ideas diferentes en tu compañía?



(Un texto leído en el suplemento dominical de El Mundo del 6 de octubre)

 Se puede saber si el lugar en el que trabajas está preparado para recibir a los intraemprendedores. Paco Muro, presidente de Otto Walter en España, ofrece varias pistas que indican si tu empresa o departamento es un buen lugar para el emprendimiento interno:

1. ¿Están abiertos a los cambios?
Si lo están, prepara tu idea y proponla cuanto antes. Si es al contrario, ahórrate el revolcón y analiza seriamente si tu idea y energía emprendedora deben esperar un mejor momento, o si ha llegado la hora de emprender fuera.

2. Tu jefe, ¿es pro activo y le van los retos?
Si la respuesta es afirmativa, plantea tu reto bien documentado y pídele una oportunidad. Si es negativa, inténtalo, pero pónselo muy fácil, despacito, que no se vea mucha ruptura con lo actual (ya se sorprenderá luego cuando todo esté en marcha).

3. ¿Se invierte en Ideas de mejora, se deja hacer a quien tiene iniciativa y se escuchan las propuestas de la gente?
Si es así, propón tu idea y que se vean claramente los beneficios que aportará. Si no lo es, guárdatela para cuando estés en una empresa o equipo que la merezca.

4. ¿Hay altos directivos que han pedido propuestas y que desean evolucionar?
Sí: atrévete y aborda al directivo en cuestión y proponle tus ideas. Ante una respuesta negativa, espera un momento oportuno, sé paciente, y cuando ocurra un problema o surja la ocasión propicia despliega tu idea como solución a sus preocupaciones.
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