miércoles, 10 de septiembre de 2014

Nuevas empresas que valen millones



(Un texto de Arancha Bustillo en el suplemento económico de El Mundo del 20 de octubre de 2013)

Escalabilidad, tecnología propia, una buena cartera de clientes y un fuerte mercado son competencias que se buscan en una empresa de reciente creación.

La vida de los fundadores de Softonic cambió un miércoles. El pasado 27 de abril se firmaba una operación histórica en el sector tecnológico y de Internet español: el fondo suizo Partners Group compraba el 30% del capital de esta compañía por 82,5 millones de euros. Esta adquisición significaba que la empresa que había puesto en marcha Tomás Diego en 1997 estaba valorada en 275 millones de euros.

No es el único ejemplo. Aunque sí uno de los que más llaman la atención por la cantidad invertida en la compra. Otras como eDreams también se han adquirido por cifras millonarias. Esta agencia de viajes online se vendió hace tres años a la firma británica Permira por más de 250 millones de euros. En esos momentos había cumplido ya una década en el mercado, pero lo que conquistó a la compañía de capital riesgo no fue su edad sino su negocio de alto crecimiento que operaba en un sector muy atractivo. La experiencia es un grado, pero también lo son aspectos como «la escalabilidad de la compañía, que cuente con tecnología propia y con sistemas patentados, que tenga un fuerte mercado a sus espaldas y una amplia base de clientes», enumera Manuel Balsera, business angel y emprendedor en serie.

Cierto es, como recuerda Miguel Ángel Trujillo, socio de BA International Partners y director en España de FundedByMe Crowdfunding, que hay sectores calientes y fríos, y que del área en la que se encuadre el negocio dependerá también el interés que despierte por parte de las grandes organizaciones. Pero también es cierto, como añade Trujillo, que para que llames la atención lo primero es darte a conocer y para eso «hay que estar en el barrio. Esto es un mercado. Si hay empresas que compran y estás interesado en vender, tendrás que conocer esas firmas y sus estrategias».

En bastantes ocasiones, sin embargo, no son las start up las que buscan novio, sino las multinacionales las que quieren un negocio adicional que complemente el suyo. Y las rondas de financiación a través del venture capital son un escaparate propicio para estas operaciones. Así lo indica Javier Capapé, manager de Start Up Spain e investigador en ESADE-geo, quien considera al capital riesgo un catalizador para estas compras.

Las grandes organizaciones no buscan empresas que acaben de nacer, sino compañías ya establecidas. Eso es lo que sedujo a Symantec, la multinacional estadounidense dueña del antivirus Norton, que descubrió en la start up catalana Password Bank una empresa con una buena estrategia de financiación, una rápida internacionalización de la compañía y una sólida base de clientes. En junio se cerró esta operación, cuyo precio de compra ascendió a 25 millones de euros, y que permitió al fondo barcelonés Inveready, que tenía el 30% del capital, salir de la compañía multiplicando por siete su inversión.

Estas elevadas sumas de dinero demuestran que una empresa puede valorarse en cifras de tres ceros aunque sean relativamente jóvenes. Softonic, eDreams, Password Bank son buenos ejemplos. Aunque no los únicos. A Tuenti la compro Telefónica en dos tramos: el primero en 2010, cuando la empresa presidida por César Alierta adquirió el 90% de la red social por 70 millones de euros; y el segundo en agosto de este año, cuando se hizo con el 10% que le faltaba por 12 millones de euros, lo que sitúa la valoración de la start up española creada por Zaryn Dentzel en 2006 en 120 millones.

Capapé explica que para tasar compañías como estas, las multinacionales recurren muchas veces a bancos de inversión, aunque muchas de ellas cuentan con sus propios equipos de valoración. «También es habitual que ambas partes contraten asesores externos que evalúen las posiciones contrarias para llegar a un acuerdo».

Cuando llega el momento de la venta al emprendedor se le supone una cierta experiencia en la gestión. Al menos, esto es lo que cree Carlos Guerrero, socio del despacho Brugueras, García-Bragado, Molinero & Asociados, quien considera que en el tiempo en el que ha gestado la empresa «ha debido rodearse de un equipo muy profesional. Además, tiene que contar con un grupo de abogados de máximo nivel y con experiencia en operaciones de fusiones y adquisiciones. Cuando llegue ese momento, tiene que tener a los mejores de su lado».

Muchos de los fundadores de start up españolas adquiridas por multinacionales se han formado en Estados Unidos o han trabajado en consultoras y saben cómo funcionan estas operaciones. «Cuentan con ese espíritu emprendedor propio de Silicon Valley y muchos han pasado por escuelas de negocios o empresas americanas», apunta el manager de Start Up Spain. Y para ejemplo Rebeca Minguela, que creó Blink Booking, comprada este mismo año por Groupon. Minguela estudiaba un MBA en Boston cuando se le ocurrió que una aplicación de reservas de hoteles de última hora podría ser un gran éxito. Y no se equivocó. Así nacía BIink a finales de 2011, y a principios de 2012, y tras una ronda de financiación, comenzó su expansión por Europa con la pretensión de convertirse en una empresa global.

Pero, ¿qué pasa con el fundador de la compañía? Guerrero cuenta que «normalmente la empresa que compra la start up incluye en el contrato de compraventa la condición de que los artífices y los empleados clave de la firma continúen en la organización trabajando por un periodo aproximado de tres años. En ese plazo se suele pactar también parte del precio de la venta vinculado al cumplimiento de unos hitos o ratios financieros. Si se cumplen, el emprendedor acabará vendiendo su último porcentaje al precio pactado». Esto es justo lo que pasó con el fundador de Tuenti, que se ocupó de la gestión de la red social y del 10% del capital que aún no tenía Telefónica durante estos últimos tres años.

Éste no es el único destino al que pueden optar los fundadores de las empresas que adquieren las multinacionales. Balsera reconoce que muchos de ellos suelen quedarse en la compañía durante un periodo de transición que puede durar entre seis meses y dos años. Pero la mayoría, asegura Trujillo, se dedica a crear otras empresas o se convierte en business angels. El socio de BA internacional Partners y director en España de FundByMe también apunta como posibilidades para estos fundadores algún puesto directivo en cualquier empresa del grupo comprador o convertirse en presidente honorífico.

Sea cual sea su futuro inmediato, lo cierto es que ser el objeto de deseo de una gran organización es uno de los sueños de muchos de los que ahora están poniendo en marcha sus ideas de negocio. Lo importante, dice Yossi Vardi, emprendedor e inversor israelí que participó en la última edición de Spain Startup & lnvestor Summit, es aprovechar las oportunidades y el networking. «Y encontrar a alguien que realmente confíe en tu negocio».

martes, 9 de septiembre de 2014

Nuevo programa EMPLEA-T y EMPRENDE

Un programa de Ibercaja para los emprendedores de Aragón, La Rioja y Guadalajara.

http://obrasocial.ibercaja.es/programa-emplea-t-y-emprende

lunes, 8 de septiembre de 2014

Descubre el tipo de emprendedor que eres



(Un texto de Ángela Méndez en el suplemento económico de El Mundo del 20 de octubre de 2013)

Lo importante es saber cuáles son tus habilidades para diseñar un plan de negocio que te permita hacer realidad tu proyecto.

Todos los emprendedores son únicos. Sin embargo, tienden a compartir características que hacen que dirijan sus proyectos de una manera determinada. Para Sébastian Chartier, fundador del Salón MiEmpresa, aunque se les puede agrupar en distintas categorías, hay dos grandes grupos: los vocacionales, que llevan el gusanillo emprendedor y que lo hacen por vocación, es decir, que han querido tomar las riendas de su futuro, asumir el riesgo y crear algo valioso; y los necesitados, aquellos que por circunstancias ajenas (paro, dificultad para encontrar un empleo, insatisfacción en su puesto actual...) se plantean lanzarse por su cuenta.

Juan Merodio, Socio de InvierteMe, defiende que el emprendedor se hace y añade que «dada la coyuntura económica, está aumentando el número de los emprendedores por necesidad». Pero al final no hay que olvidar que el motivo que les llevó a crear su empresa es sólo la palanca de arranque; lo importante llega con la puesta en práctica y el desarrollo. Cuanto más rápido sepas cuáles son tus fortalezas, mejor preparado estarás para trabajar tus debilidades y conseguir tus objetivos.

En serie
El que no tiene miedo a emprender. Le gustan los riesgos, es incapaz de trabajar para otros que le limiten la responsabilidad y que no le permitan hacer cambios e innovar en sus productos o servicios. Chartier dice que «la creación es su pasión y se dedica a lanzar una compañía cada 3 ó 4 años. Lo que le motiva es la fase de arranque, de lanzamiento y después prefiere que sean otros los que la hagan crecer».

Este tipo de profesional quiere ser dueño de su futuro, no tener que rendir cuentas ni que le echen en cara los fallos. Pilar Andrade, presidenta de la Confederación Española de Jóvenes Empresarios, puntualiza que «en algunos casos no les mueve ganar dinero. La supervivencia de su proyecto y la proyección de su empresa son lo más gratificante».

Sus reiterados proyectos, fracasos y éxitos se convierten en ejemplos para aquellos que quieren emprender. Saben que la formación es la base de la mejora y están siempre alerta sobre las últimas tendencias y necesidades del mercado.

Por necesidad
Aquellos emprendedores que por circunstancias puntuales de la vida deciden convertirse en sus propios jefes. Muchos aprovechan la experiencia acumulada de años trabajando por cuenta ajena para hacer lo mismo, pero de forma autónoma. Andrade explica que «algunos de estos profesionales sólo quieren hacer inversiones mínimas y contratan al personal necesario. No tienen conocimiento empresarial, se dejan asesorar por expertos de confianza y llevan su proyecto adelante con seguridad».

Vendedor
La motivación de este profesional es muy clara: hacer dinero. El objetivo de incorporar un nuevo negocio en el mercado es venderlo a los pocos años a una gran compañía. Antes de lanzar su iniciativa Chartier explica que suele analizar qué tipo de empresas están comprando las grandes que cotizan en Bolsa e intenta hacerse hueco en un mercado donde no están presentes, con el fin de vendérselo para agilizarles la entrada en este campo.

Social
Tiene una vocación definida en ámbitos concretos, como la cultura, la sanidad, la biología o la sostenibilidad. Merodio comenta que «una vez que han identificado una necesidad, se dedican en cuerpo y alma a luchar por ella». Tienen un conocimiento empresarial justo y necesario, ya que no buscan dimensión como empresa sino como proyecto. No arriesgan, ya que comenzando desde cero y con recursos públicos o externos minimizan riesgos.

'Emprendesario' de más de 60
«Es el creador de empresas que por una frustración o para dejar un negocio a sus hijos, basado muchas veces en su experiencia, decide, cerca de la jubilación, montar un negocio», dice Andrade. Son emprendedores que no observan lo que ocurre a su alrededor, ni en su sector ni en otros. Más bien están en su en su mundo. Tienen una base empresarial que han podido adquirido como directores financieros o de producto en otras empresas y saben lo que quieren y no arriesgan.

Visionario
Se caracteriza por una clara vocación y pasión en todo lo que hace. Merodio afirma que este tipo siempre está un paso por delante y con ganas de cambiar el mundo y las cosas que no funcionan. Suele contar con una buena formación, pero no deja de adquirir nuevos conocimientos en otros ámbitos empresariales para alcanzar la perfección. Se arriesgan y apoyan proyectos de otros emprendedores.

Por sucesión
Son hijos de empresario que tienen que dar continuidad a la firma familiar. Para algunos, esta imposición no es tal pues, al vivirlo, comprenden de forma natural el funcionamiento de la empresa. Este conocimiento les evita errores que han cometido sus antecesores y les permite potenciar la compañía. Su capacidad de riesgo es menor y a menudo reconocen que nunca hubiesen montado una empresa.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Ya puedes trabajar en una empresa sin jefes



(Un texto de Tino Fernández en el suplemento económico de El Mundo del 20 de octubre de 2013)

Las compañías guiadas por la 'mentalidad start up' desdeñan a los simples mandos controladores y crean un entorno laboral más libre.

La frase de Henry Ford, «necesito un par de manos, pero siempre vienen con una cabeza» es contraria a lo que piensan muchos fundadores de start up tecnológicas, que manifiestan cierto desdén por los conceptos tradicionales del management y que prefieren crear espacios para que esas cabezas piensen y puedan crear. En general, esos emprendedores tratan de equilibrar el impulso creativo de sus empleados con la necesidad de que haya alguien que supervise y asegure que los proyectos se ejecutan sin problemas.

The Wall Street Journal citaba recientemente los casos de 37signals o GitHub como ejemplos de start up que proponen una vida laboral sin jefes. 37signals, fundada en 1999, se dedica a crear aplicaciones para pymes, huye de las estructuras jerárquicas y basa su estrategia de contratación en fichar a profesionales que sean capaces de gestionar ellos mismos, automotivados y que se sientan cómodos en un entorno laboral «libre de jefes».

Tom Preston-Werner, cofundador de GitHub, una empresa de software de colaboración creada hace cinco años, declaraba en el Journal que su compañía «no tiene organigrama. Los compañeros de trabajo ofrecen el feedback sobre el rendimiento de manera informal».

En firmas como Valve Corp., dedicada a los videojuegos, no hay promociones; sólo nuevos proyectos. Para tomar una decisión sobre los sueldos, los empleados califican a sus colegas y se retribuye a quien más aporta, según la mayoría. La plantilla participa además en las decisiones de contratación, que se toman por equipos. Y hasta los despidos se definen de forma colegiada.

Morning Star, una empresa de procesado de tomate californiana, presume de no tener jefes y de su cuenta de resultados, que tiene que ver, según parece, con la ausencia de mandos tradicionales. Las responsabilidades laborales se negocian y coordinan en equipo y los salarios se pactan entre colegas.

No se trata de comunas -las pocas que ha habido no han funcionado y han durado poco tiempo-, ni tampoco de autogestión perpetua: aunque parezca que todo va bien, ésta no es sostenible en el tiempo. Los modelos modernos de gestión y liderazgo apuntan a organizaciones más maduras y con un mayor nivel de autogobierno que se caracterizan por una visión, objetivos y prioridades claramente definidos. Se trata de organizaciones con menos jefes jerárquicos y más dueños y responsables de su función en la que los managers, más que mandos, son líderes preocupados no sólo del desempeño de los empleados y de gestionar recursos, sino también de motivar y desarrollar a sus colaboradores.

En las compañías presididas por la mentalidad start up el jefe es un generador de espacios emocionales y los profesionales pueden liberar su talento. Los creadores de nuevas empresas son transmisores de pasión y consiguen transmitirla a los empleados que han escogido para poner en marcha su proyecto. La gestión emocional del emprendedor (que es también el que dirige) resulta fundamental para mantener la visión ilusionante del principio.

También son creadores de buenos equipos y generadores de oportunidades que otorgan la flexibilidad necesaria para que éstos desarrollen sus proyectos, evitando el micromanagement habitual en muchos mandos.

La acción es otra de las notas que definen a la mentalidad start up y a las empresas que no pueden soportar mucho tiempo un liderazgo basado en no tomar decisiones, en la falta de acción, la pérdida de control de la situación y la indefinición.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Zumex: la fuerza que da no tener rival



(Un artículo de Ana Colmenarejo en el suplemento económico de El Mundo del 28 de septiembre de 2008)

La primera vez que la firma de Antonio Flores Creó una categoría de producto fue con las máquinas exprimidoras de Zumex. «Un caso curioso», recuerda. Una cooperativa de agricultores llamó a su puerta: «Tenemos un problema con las naranjas pequeñas», nos dijeron. El valor de mercado de esta fruta radica en su tamaño, peso, un color brillante y esa imagen espectacular de los cítricos grandes. Aunque los agricultores habían puesto en marcha procesos de I+D para la modificación genética de las naranjas, las seguían teniendo pequeñas. «Aquello era un problema de valor; no podíamos hacer las naranjas más grandes pero sí crear un canal que minorizara el asunto del tamaño», explica Flores.

Propusieron al cliente comprar una patente tecnológica para construir máquinas que exprimieran el zumo delante de la gente. «Limitamos la entrada de naranjas en esas máquinas, sólo pequeñas. Después les propusimos explotar la oportunidad que se había creado más allá del gremio de agricultores: construyendo, alquilando y vendiendo las máquinas, además de las naranjas», afirma Flores. Ahí entendieron varias cosas: «Qué ocurre cuando creas una categoría nueva: el concepto de zumo exprimido al momento delante del usuario y la fuerza de alguien que no tiene competencia. También vimos que cuando no tienes competidores el entorno se moviliza para copiarte. A nuestro cliente le surgieron rivales con nombres que empezaban por 'zumo' y Zumex se convirtió en un genérico».
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