miércoles, 5 de abril de 2017

Alguno de los negocios más absurdos y rentables de la historia

(Un texto de Carlos Otto en el confidencial.com del 16 de abril de 2015)


A la hora de crear negocios, internet tiene una clara ventaja: aquí hay nichos para (casi) todo. Porque un negocio offline siempre tiene que tener en cuenta una obligatoria variable: que lo que vende vaya a ser comprado en su ámbito físico más cercano, con lo que deberá ser un servicio o producto generalista o enfocado a un tipo de población muy concreto.

Sin embargo, en los negocios online basta con encontrar, a lo largo y ancho del globo terráqueo, a un grupo de personas lo suficientemente numerosas (o excéntricas) que quieran comprar lo que ofreces, por absurdo que sea. Y eso es precisamente lo que hicieron nuestros protagonistas (algunos de ellos, incluso sin la ayuda de internet). Bienvenidos a los negocios más absurdos (y rentables) de la historia.

1.- La web del millón de dólares. Uno de los clásicos. En 2005, un jovencísimo Alex Tew necesitaba dinero para pagarse su carrera universitaria. A sus 21 años, a este joven inglés no se le ocurrió otra cosa que montar La web del millón de dólares, un horrendo site que estaba compuesto de un millón de banners diminutos que vendía a un dólar la unidad.
¿Una idea absurda? Pues seguramente, pero también tremendamente rentable. Como cada banner apenas ocupaba un píxel, Alex pronto cambió de idea y, para que los anunciantes mostrasen más interés, pasó a vender los banners de 100 en 100. Por su estrambótico carácter, la web se fue haciendo más famosa y esta batalla por la visibilidad hizo que muchas empresas comprasen centenares de banners.

En los apenas cinco meses de actividad de la web, Alex consiguió embolsarse un total de 1,03 millones de dólares, lo que le habría dado para estudiar todas las carreras que le hubiese dado la gana.

2.- La roca-mascota. En 1975, el americano Gary Dahl era un simple director creativo que trabajaba para diversas agencias de publicidad. Una noche, en una reunión con amigos, todos acabaron comentando y haciendo chistes sobre lo sucias que suelen ser las mascotas y lo genial que sería tener una que no manchase lo más mínimo.

Y, puestos a seguir con la estupidez, Gary cogió una piedra, la metió en una caja y se puso a intentar venderla por 3,95 dólares con el nombre de Pet Rock. Y si la cosa ya parecía loca de por sí, este creativo llegó incluso a elaborar un manual de cuidados para la piedra, no fuera a morirse por los deficientes cuidados de sus dueños.

Lo que empezó como una monumental chorrada acabó siendo un negocio millonario. Seis meses después, Gary ya vendía 10.000 unidades de Pet Rock. Este curioso emprendedor murió el mes pasado, y se calcula que este rarísimo invento le dio más de 15 millones de dólares.

3.- La máquina de pedos. Al final podemos intentar parecer todo lo dignos que queramos, pero, como decía el gran Leslie Nielsen, “nada hace tanta gracia como el sonido de un pedo”. En 2008, en pleno apogeo de los smartphones, el desarrollador Joel Comm decidió lanzar una de las aplicaciones más absurdas que jamás se ha visto: una máquina de pedos. Tan sencillo como bajarse la app, instalarla y apretar un botón para que tan sinuoso sonido impregnase el ambiente.

Pese a lo simple de la idea, Joel decidió vender su app por 0,99 dólares e incluir una lista de diferentes sonidos según la calidad o tipología de la flatulencia elegida por el usuario. A principios de 2009, iFart ya contaba con más de 350.000 descargas y facturaba 10.000 dólares al día.

4.- La carita sonriente. ¿Cuántas veces has puesto una carita sonriente en el ordenador o en el móvil? Seguramente miles, ya que el famoso smiley ha pasado a ser uno de los iconos más representativos de nuestra cultura digital contemporánea. Sin embargo, lo que seguramente no sepas es que hay dos personas que se han forrado gracias a él.

Se trata de Bernard y Murria Spain, quienes, en 1963, dibujaron esta carita sonriente a uno de sus clientes. Vista la buena acogida que tuvo, poco tiempo después decidieron registrarla como marca junto con el epígrafe Have a nice day (Que tengas un buen día). Una idea tan simple como millonaria: en todo este tiempo, el famoso smiley les ha generado más de 500 millones de dólares.

5.- AntennaBalls. Otro éxito que ni siquiera ha necesitado hacer uso de internet para hacer millonario a su creador. En 1997, el americano Jason Wall, quién sabe si inspirado en los smileys de antes, decidió diseñar unas bolas con estas caritas sonrientes para colocarlas en las antenas de los coches. Una idea tan hortera como, a la postre, rentable.

Wall no tardó en empezar a venderlas en pequeños concesionarios de California, hasta que un día llegó Walmart y le ofreció venderlas en todas sus cadenas de distribución. En 2006, AntennaBalls vendía más de 500.000 pelotas al mes. Con el tiempo han conseguido convertir a Walls en un millonario emprendedor que vende sus pelotas en tiendas de medio mundo.

6.- Cajas usadas a un dólar. En 2003, el estadounidense Marty Metro observó la breve vida que tenían las cajas de mudanzas usadas, así que tuvo una sensacional idea: vender por un dólar unas cajas... que a él le habían costado 10 centavos la unidad. Brillante, ¿verdad? Pues se ve que nadie le llevó la contraria, porque invirtió 300.000 dólares en el negocio y, alucinantemente, se arruinó...
Pero entonces le dio una vuelta de tuerca al asunto. Vale, quizá no había sido una buena idea vender una cosa usada por un precio diez veces superior al original, pero, ¿y si cambiase el discurso? Fue entonces cuando Metro abrió una página web (ya cerrada) en la que puso a la venta sus cajas bajo un llamativo eslogan: ¿Quieres salvar árboles?
 
Y fue aquello lo que le llevó al éxito: poco tiempo después sus cajas se vendían como churros, y Walmart (que en esto de ideas locas ya tenía la experiencia de AntennaBalls) decidió venderlas. Y este negocio hizo que Marty Metro se convirtiera en un lustroso millonario

martes, 24 de enero de 2017

Convocatoria para la 1ª aceleradora de "retail" de España

Se buscan proyectos que aporten soluciones a uno o varios de estos 4 retos:

Reto 1: Nuevos servicios para el comercio integrados en modelos de plataforma
Reto 2: Mejora de la experiencia de compra
Reto 3: Customer insights: conocer mejor al cliente
Reto 4: Hibridación del mundo físico y digital a lo largo de la cadena de valor del sector

6 meses de duración
¡Manos a la obra!, hasta 12 proyectos serán seleccionados para formar parte del programa de aceleración

¿Quién puede participar?
No hay restricciones en cuanto al grado de madurez de tu proyecto o Startup
Si tienes una idea y eres mayor de edad ¡Puedes participar!

¿Qué ganas?
Programa de aceleración. Networking. Partnership. Premio de subvención de tu proyecto piloto en un escenario real


Más información en http://aragonopenfuture.torrevillagezir.com/

domingo, 22 de enero de 2017

Abierta la convocatoria de los premios Jaime I

La Fundación Premios Rey Jaime I convoca una nueva edición de los Premios Rey Jaime I de Investigación Básica, Economía, Medicina Clínica, Protección del Medio Ambiente,  Nuevas Tecnologías y Emprendedor.

Cada uno de los premios está dotado con 100.000 euros. Podrá ser candidato cualquier persona que haya efectuado la mayor parte de su actividad profesional en España y preferentemente resida en España. El nominador deberá ser persona distinta del candidato. Los candidatos de años anteriores pueden renovar candidatura durante 3 años, comunicándolo por escrito a la Fundación. 

Se puede consultar las bases de la convocatoria y presentar las candidaturas en las categorías deseadas, cumplimentando el impreso oficial disponible en la web www.fprj.es.  Una vez  recibida la propuesta se contactará directamente con los candidatos para pedirles la documentación necesaria.

El plazo para la presentación de candidaturas finaliza el 20 de marzo de 2017.

martes, 17 de enero de 2017

Planificación y planes



(Un texto de Jorge Parra en el suplemento económico del Heraldo de Aragón del 6 de octubre de 2013)

Tras culminar la Operación Overlord que se inició con el desembarco aliado en Normandía, el general Dwight D. Eisenhower afirmó: «Los planes no son nada; la planificación lo es todo». Esta aseveración tan tajante tiene su explicación. El general tuvo que modificar varias veces sobre la marcha el plan inicial del desembarco debido a circunstancias sobrevenidas. Sin embargo, el proceso de reflexión que mantuvo con su equipo para planificar la operación, en el que se evaluaron todas las alternativas y contingencias, le fue de gran valor a la hora de improvisar y tomar decisiones que modificaban el plan.

Henry Mintzberg transmite la misma idea con su concepto de estrategia emergente: el plan es importante, pero se ve afectado por multitud de factores como la necesidad de adaptarlo a las cambiantes circunstancias externas de la organización, o la particular interpretación que los directivos hacen de la estrategia. Una cosa es la estrategia deliberada y otra es la que finalmente se lleva a cabo. A pesar de que el plan no siempre se ejecuta como estaba previsto, merece la pena dedicar tiempo de calidad a la planificación.

viernes, 13 de enero de 2017

Direcciones útiles para conseguir un empleo



(Parte de un artículo de Tino Fernández y Montse Mateos en el suplemento económico de El Mundo del 19 de enero de 2014)

ETT
Si quieres estrenarte en el mercado laboral puedes acudir a los portales de las grandes intermediarias del mercado laboral: Adecco.es, Randstad.es y Manpower.es. En realidad se constituyen como grupos de recursos humanos que cuentan con diferentes divisiones que gestionan candidatos (con o sin cualificación, con o sin experiencia) para acceder a un trabajo de carácter temporal o indefinido.

CONSULTORAS DE SELECCIÓN
Estas firmas seleccionan profesionales con experiencia. Algunas de ellas son: Catenon, Hays, Michael Page, Psicotec, Dopp o Hudson.com. Alguna de ellas también hace búsqueda directa de ejecutivos.

CAZATALENTOS
Si estás curtido en el mercado laboral y has llegado a un puesto de responsabilidad, no te extrañe recibir una llamada de un cazatalentos que tantee si estás interesado en cambiar de empresa. Algunas de las principales compañías de headhunters que operan en nuestro país son Spencer Stuart, Russell Reynolds, Egon Zhender, Heidrick & Struggles, Norman Broadbent, Leaders Trust, Seeliger y Conde, Signum International, Korn Ferry, Penrhyn Intemational, Boyden y Pedersen & Partners, entre otras.

NUEVOS CANALES
Junto a estos canales, a los que se suman las redes sociales, conviven start up de nuevo cuño que suponen la alternativa para localizar otras opciones laborales:

-Jobssy.com. Es un buscador global de talento y personas basado en la inteligencia artificial. A través de esta plataforma puedes acceder a servicios gratuitos para la búsqueda y gestión del empleo en la Red.

-Jobandtalent.com. El usuario registra su perfil y el sistema importa su lista de contactos desde Facebook e identifica en qué empresa trabaja cada uno de sus amigos.

-MobiI4job.com. Servicio de selección de profesionales cualificados que une el mundo online y offline mediante vídeo y redes profesionales y sociales.

-Jobijoba.es. Puedes acceder a ofertas de trabajo localizadas en distintas bolsas de empleo. La plataforma permite escoger el canal por sectores, lugares, profesiones y las empresas que en estos momentos tienen abierto algún proceso de selección para determinados puestos.

-Jaratech.com. Funciona sobre las redes sociales, aglutina millones de perfiles y también ofrece asesoría de posicionamiento en redes.

-Martketyou.es. Permite detectar tus déficit y virtudes profesionales; saber cómo te perciben y evalúan las empresas y trabajar los aspectos que te impiden avanzar.

-Cuvitt.com. Los usuarios que construyan su historial en CuVitt podrán ser localizados por su formación, experiencia profesional y otras dimensiones que le dan valor y le diferencian.

-Emprendedoresyparados.es. Pone en contacto a parados y emprendedores. Los desempleados pueden participar en los proyectos que se adecuen a sus capacidades.

-Opcionempleo.com. Diseñado para facilitar la búsqueda de trabajo en la Red, localiza las ofertas de empleos disponibles en internet y generadas por redes de empleo, agencias y webs de reclutamiento.

-Experteer.es. Pensada para perfiles directivos y profesionales de alto nivel, esta plataforma ofrece más de 90.000 ofertas y el acceso a una amplia red de cazatalentos.

lunes, 9 de enero de 2017

Filosofía ‘lean’, fábricas ordenadas y sin despilfarros



(Un texto de B. Alquézar en suplemento económico del Heraldo de Aragón del 28 de diciembre de 2014)

El ahorro de costes se ha convertido en una de las obsesiones de las empresas durante la crisis. La forma de trabajar de una empresa puede aumentar la pérdida de productividad. La filosofía 'lean' es uno de los sistemas de gestión más utilizados en las últimas décadas en grandes factorías como las del sector automovilístico, pero sigue siendo una desconocida para las pymes, según los expertos, que defienden la plena vigencia de una forma de trabajar que surgió en los años cincuenta en la factoría de Toyota.

'Lean' significa esbelto, libre de grasa, en el sentido de «dejar fuera lo que no aporta valor», explica Miguel Ángel García Madurga, profesor asociado del departamento de Dirección y Organización de Empresas de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Zaragoza. Este sistema de trabajo afecta a toda la organización de la empresa y se basa en la necesidad de «eliminar despilfarros, poner al cliente en el centro y saber escuchar a los trabajadores», resume. «Todo lo que no sea valor, es despilfarro», explica, entendiendo por valor «algo por lo que el cliente estaría dispuesto a pagar». Entre los «desperdicios» estaría el tiempo que pierden los operarios resolviendo averías o el cliente esperando recibir una información por teléfono; la sobreproducción, el almacenamiento excesivo de materia prima o la asignación de tareas a personas que no están capacitadas para su puesto o tienen una preparación muy superior.

La filosofía nació en las fábricas manufactureras ('lean manufacturing'), buscando estandarizar el trabajo, pero ha evolucionado a empresas de cualquier actividad, desde la logística a los servicios.

«Se trata de herramientas de hace 50 años y que todavía hay mucha gente que no las conoce», apunta. Tras su implantación en la gestión diaria de la empresa calcula que la productividad puede mejorar en torno a un 30%.

Conseguir el máximo ahorro fue el objetivo en los años cincuenta de los directivos de la japonesa Toyota Motor Company. En un viaje a Estados Unidos, su máximo responsable, Eiiji Toyoda, visitó las fábricas de Chrysler y Ford en Detroit, además de empresas auxiliares, para ver cómo trabajaban. La compañía japonesa pasaba por sus horas más bajas, pero pese a su situación financiera muy complicada, García Madurga recuerda que el directivo dijo que «en tres años» adelantarían en productividad a las plantas estadounidenses. Tardaron diez años, pero lo consiguieron. Y ello a través del método desarrollado por un ingeniero de la compañía, Taiichi Ohno, al que se le considera el fundador del 'lean', explica.

«Ohno no podía soportar el desorden que había en la fábrica y empezó estudiando los procesos de producción con el fin de encontrar mejoras en los mismos trabajando directamente en la planta», indica, en la que sería una clave del sistema, «la observación directa en el lugar de trabajo». A ello se une otro de los conceptos, el de esforzarse en buscar la mejora continua. Consiguió minimizar los desperdicios sin grandes inversiones.

Entre los primeros cambios que llevó a cabo fue reorganizar la ubicación de las máquinas de manera que un operario pudiera atender más de una a la vez, además de colocarlas de acuerdo al flujo de trabajo y los materiales. A ello unió enviar a las líneas de montaje solo los materiales y subconjuntos que fueran necesarios. Estas fueron algunas de las bases del Toyota Production System, que sentó los principios básicos del 'lean manufacturing’», apunta García Madurga. Reducir los plazos de entrega, el tiempo para el lanzamiento de nuevos productos y lograr fábricas más ordenadas y limpias fueron algunos de sus logros.

«Tuvieron que transcurrir casi cuarenta años para que las empresas automovilísticas estadounidenses se dignasen a entender el porqué de las enormes diferencias de calidad, productividad y rapidez en los cambios de modelos entre ellas y sus homólogas japonesas», añade. En 1990, este método fue analizado y redescubierto por James P. Womack, del Massachusetts Institute of Technology (MIT), quien difundió la filosofía 'lean' en occidente con su libro 'La máquina que cambió el mundo'. A partir de ahí ha ido evolucionado y han aparecido nuevas variantes como el 'lean sigma', el World Class Manufacturing (WCM) o el 'lean thinking'.

jueves, 5 de enero de 2017

Rush: el gran premio de la emulación



(La columna Cine de Gestión, de Ignacio G. de Leániz, en el suplemento económico de El Mundo del 20 de octubre de 2013)

El duelo entre Niki Lauda y James Hunt se refleja en 'Rush', una película llena de lecciones sobre el talento, la motivación y la competitividad.

No se arrepentirá el espectador de verla, todo lo contrario. Y el que busque en el cine posibles lecciones de management mucho menos: toda la obra es un compendio de gestión del desempeño, de principio a fin. A nuestros efectos, podemos analizarla desde tres epígrafes, que en la trama van indisolublemente unidos, en paralelo, como las biografías de ambos competidores, el austriaco y frio Niki Lauda, frente al británico y apasionado James Hunt.

Hunt -Chris Hemsworth- encarna la genialidad. Para él, conducir y correr es disfrutar. Siente una alta motivación intrínseca en su desempeño, lo que llamaríamos motivación de logro. Está dispuesto a arriesgar todo, y ello incluye su vida, con tal de ganar una carrera o campeonato. Tal es placer que le produce. Por eso hace maniobras inverosímiles y derrocha su talento por todas las pistas. También, por cierto, en todas las fiestas habidas y por haber. Vivir y correr lo es en grado sumo, es ante todo disfrutar. Por eso Hunt es un auténtico play-boy, lleno de simpatía. No le pidamos preparación, horarios, cuidados, abstenciones. Para él, la Fórmula 1 es ante todo un arte. Y el piloto, un artista que se enfrenta con la muerte viviendo la vida.

Lauda -Daniel Brühl- es, desde sus orígenes, todo lo contrario: frío, calculador, reflexivo y meticuloso hasta el perfeccionismo. En suma, un gran profesional. Para él correr es controlar. No solo el coche y sus reglajes. También los umbrales de seguridad. No arriesga más del 20%: ése es el precio que pone a su vida.

Matarse en un circuito es un sinsentido, por lo que correr para él es evitar la muerte. Como se ve, Lauda posee en términos psicológicos un elevado locus de control interno. Por eso, ironías del destino, se negó en principio a correr en Nürburgring (Alemania), donde horas después padeció su terrible accidente en agosto de 1976, que toda una generación recuerda vivamente.

Y ése es el duelo que parece plantearnos la película. Dos perfiles profesionales en principio opuestos: talento frente a tecnicismo. O el arte frente a la pericia. Como sucede a menudo en nuestras organizaciones cuando se nos plantea así el dilema. Pero Ron Howard, el director, nos da una vuelta de tuerca: la realidad humana y gerencial es mucho más compleja y esta tesitura a menudo resulta falsa por mal planteada.

Porque sucede en estos protagonistas un fenómeno muy curioso: su implacable competencia mutua se funda en el fondo en una emulación reciproca. Hunt admira la autoexigencia y disciplina de Lauda, así como su estabilidad afectiva. Y éste, a su vez, el apasionamiento y riesgo de aquel en pista, y su sociabilidad fuera de ella. Y estas emulaciones van dando lugar a un feedback mutuo que retroalimenta el desempeño y los logros de cada uno de ellos, de manera que Lauda no sería Lauda sin Hunt, ni éste Hunt sin Lauda. Y aparece en ellos un sentimiento que hoy echo a menudo en falta: la admiración profesional por la que gracias al otro cada uno se supera más y más. Hay pues en esta mímica inconsciente una gran sinergia que darla lugar al campeonato más recordado, por fabuloso, de toda la Fórmula 1: el de 1976. Ambos están sin saberlo haciéndose un benchmarking de escuela de negocios cuando todavía no se utilizaba en las prácticas organizacionales.

Pero esta dinámica tan enriquecedora se extiende incluso fuera de la pista hasta aquella UVI del Hospital de Manheim, en el que Lauda ingresó más muerto que vivo tras el incendio del Ferrari en el GP de Alemania. La cruel rehabilitación, con los injertos por toda su cara, la realiza el piloto austriaco viendo correr a Hunt desde la televisión de su habitación. Como si Hunt y su Mclaren lo reclamasen otra vez en la arena; como si uno fuese el alter ego del otro. Son los beneficios inmensos del admirar y emular lo excelente, sacando partido a lo complementario y no aniquilándolo. No se la pierdan que mucha falta nos hace.
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